ambas emigrantes reconocen haber mejorado sus condiciones de vida en comparación con su situación antes de emigrar, aún sostienen no sentirse en casa en sus nuevos países de residencia y, por ello, les gustaría irse a otro lugar. Por tanto, al igual que los peruanos pertenecientes a la población indígena y los grupos minoritarios peruanos, las historias migratorias de Lizet y Cecilia influyeron claramente sobre su decisión de emigrar. No obstante, y a diferencia de Livio, Silvia, Goyo y Pedro —que afirman sentirse más peruanos después de haber emigrado—, pero como Inja y Antonio, Lizet y Cecilia tienen pocas esperanzas de que su vida como inmigrantes conlleve una mejora en su estatus social, lo que sugiere que el contexto de su recepción en sus nuevos países de residencia está desempeñando un papel crucial en sus propias expectativas. CONCLUSIONES Aunque la mayoría de los peruanos que viven fuera del Perú se sienten unidos por una idea común de su origen nacional, la noción de hogar varía de acuerdo con sus experiencias migratorias previas y su estatus social antes de emigrar. Los migrantes provenientes de la clase media urbana del país, que son predominantemente mestizos, tienden a asociar el hogar con su lugar de origen. Para ellos, la emigración es una estrategia con la cual escapar a la depresión económica y la inestabilidad política del Perú, lo que implica un desarraigo temporal de sus lazos naturales de pertenencia. Por su parte, los peruanos de clase alta o descendencia europea a menudo disocian su lugar de origen de su noción del hogar, al cual conciben como una red diaspórica de lazos sociales antes que como una ciudad o país específicos. Desde esta perspectiva, el Perú es uno entre los muchos lugares por los cuales pueden sentir apego, y a diferencia de muchos peruanos de clase media, que suscriben una ideología nacionalista que establece una equivalencia entre el hogar y el país de origen, los de clase alta prefieren subrayar este estatus antes que su identidad nacional. En cambio, los emigrantes con antecedentes étnicos o de minoría tienden a asociar su hogar con la experiencia de ser reconocidos como peruanos, en igualdad de condiciones con aquellos de ascendencia mestiza y europea en su nuevo lugar de residencia. Así, en vez de ligar la idea de nacionalidad a un territorio o historia cultural particulares, ellos consideran la identidad nacional como una relación de pertenencia que surge de su nuevo estatus como peruanos emigrantes. Por último, los migrantes clasificados como cholos y objeto de los prejuicios culturales en la sociedad peruana 243
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