distrito, la comunidad campesina, el territorio tribal o la reserva nativa. En efecto, muchos estudiosos sentían poca necesidad de distinguir sus propias definiciones del campo de la noción nativa del lugar, y asumían erróneamente que las fronteras políticas delimitadas por el Estado colonial o nacional eran congruentes con las identidades geográficas y culturales de la población local, así como con su propio sentido de pertenencia. Esta confusión acerca de la definición del campo etnográfico hizo que los investigadores modernos cuestionaran la relevancia de la etnografía en el estudio de los actuales procesos de globalización. De este modo, Burawoy pregunta: «¿Cómo puede la etnografía ser global? Cómo puede ella ser otra cosa que micro y ahistórica?» (2000, p. 1). Dicho de forma más directa: ¿es posible una etnografía global? En este libro sostengo que este concepto efectivamente le brinda al investigador una herramienta sumamente relevante para el estudio de los procesos globales. Sin embargo, sugiero también que el estudio de las comunidades migrantes en distintas partes del mundo plantea nuevas y muy distintas preguntas de investigación, en comparación con el estudio etnográfico tradicional. ¿Cómo debemos estudiar una población dispersa de más de un millón de personas? ¿Cómo la situamos en entornos físicos y examinamos la relación existente entre estas localidades? ¿Cómo exploramos el apego de las personas a distintos sitios y su sentido de pertenecer a ciertos lugares? ¿Cómo analizamos los movimientos de las personas entre distintos lugares, al mismo tiempo que observamos sus prácticas sociales y construcciones de identidad en sitios particulares? El alcance de estas preguntas queda reflejado en mis libretas: un embrollo de nombres, palabras y números dan fe de los problemas analíticos que supone hacer que las incontables partes de este rompecabezas global encajen entre sí. Para responder a estas preguntas, tuve que explorar los procesos políticos y culturales que conectan esta diversidad de acontecimientos, relaciones y acciones entre países y continentes. En suma, mi estudio intenta hacer esto combinando estudios densos y a profundidad de universos locales, con análisis generales de las políticas migratorias, el multiculturalismo y la migración global. Distingo tres ámbitos de recolección de datos: 1) sitios de estudio, o los entornos físicos, sociales y políticos de la emigración peruana; 2) relaciones de pertenencia, o el propio sentido de pertenencia de los peruanos a un lugar; y 3) campos de investigación, esto es el terreno geográfico y social dentro de los cuales me muevo como investigador. Al mantener separadas estas tres áreas del 22
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