Peruanos en el mundo

Antonio Hijo de inmigrantes japoneses en el Perú, Antonio se identifica como un nikkeijin; es decir, como descendiente de emigrantes japoneses. Sus padres dejaron el Japón en 1934, animados por un contratista que ofreció financiarles el viaje y les ayudó a encontrar trabajo en las haciendas azucareras peruanas. Ellos llegaron en la misma nave en la que los padres del expresidente Fujimori arribaron al Perú. Durante algunos años, el padre de Antonio trabajó arduamente para cancelar sus deudas. Después de algún tiempo logró ahorrar suficiente capital como para comprar un gran terreno en Huaral, al norte de Lima, que por ese entonces tenía una gran colonia de japoneses. Ahí se criaron Antonio y sus cinco hermanos, en un medio en el que perduraban las costumbres y valores del lugar de origen de sus padres. Él recuerda que su hermano mayor, nacido antes de la Segunda Guerra Mundial, era el más «japonés» de todos, y que el resto, en consecuencia, eran más «peruanos». Antonio también se acuerda de que cada uno tenía sus responsabilidades, sobre todo cuando recibían visitas, momentos que, para su madre, debían ser «perfectos». La Segunda Guerra Mundial cambió radicalmente la situación para la colonia japonesa en el Perú. Esta coyuntura les hizo ver a muchos nisei y sansei (inmigrantes japoneses de segunda y tercera generación, respectivamente) que los lazos que sus padres y abuelos conservaban con el Japón y la identidad exclusiva como minoría étnica que reclamaban antes de la guerra hacían peligrar su posición en el Perú, y que su propio futuro estaba en el país en el que habían nacido. En consecuencia, todos los colegios japoneses en el Perú fueron cerrados después del conflicto, y la generación de posguerra de los nikkeijin recibió nombres europeos y aprendió a hablar un español correcto. Este cambio de orientación, de su país de origen y hacia el país de residencia, se vio reflejado en el hecho de que a partir de 1945, los inmigrantes japoneses en el Perú se casaban más fuera de su propio grupo étnico, en mucho mayor medida que los nikkeijin en otros países sudamericanos como Brasil. A diferencia de sus padres y hermanos de mayor edad, que crecieron con la idea de que eran japoneses reales y de que algún día regresarían a su país, las generaciones nacidas después de la guerra se identificaban a sí mismas como una mezcla de las culturas peruana y japonesa. Antonio es dolorosamente consciente del impacto que la Segunda Guerra Mundial tuvo sobre su vida. Las autoridades no solo confiscaron 223

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx