Peruanos en el mundo

presidente de la hermandad en Buenos Aires, explica que mandó una carta a dicha iglesia para que aprueben la creación de una hermandad, que se encargaría de organizar una procesión en honor del Señor de los Milagros en Argentina. En su respuesta, la priora le dijo que ningún permiso era necesario. Para Marino, esto implica que: [s]omos una institución independiente. No necesitamos la aprobación de nadie, al menos no la de una iglesia o hermandad en el Perú. Las únicas cosas que necesitamos del Perú son la imagen, los equipos para cargarla y los hábitos que usamos en las procesiones. En segundo lugar, la mayoría de las hermandades que honran al Señor de los Milagros reconocen a la iglesia de Las Nazarenas como el «hogar» y origen de la imagen, y por tanto llevan a su nuevo entorno copias del ícono original y de otros artículos usados en las procesiones. A pesar de que estos lazos están limitados a las fases iniciales de la formación de las hermandades, y si bien hay excepciones —como la hermandad en Miami, que invitó a la Guardia Republicana a la procesión anual—, tales actividades no comprenden un vínculo permanente con otras instituciones en el Perú. Del mismo modo, mientras que algunas hermandades participan periódicamente en la recaudación de fondos para sus compatriotas en el Perú, conjuntamente con otras instituciones de inmigrantes, como sucedió en Estados Unidos durante el desastre de El Niño en 1998, o para reunir fondos para aliviar a los inmigrantes hispanos que regresaban a casa, como lo hace la hermandad de Kakegawa, estos vínculos son sumamente frágiles e irregulares, y no implican ningún tipo de contacto en curso con hermandades o instituciones eclesiásticas en el Perú. Por último, aunque las hermandades vecinas en la misma ciudad o país receptor ocasionalmente se comunican o establecen algún tipo de contacto, estas relaciones rara vez desempeñan un papel importante en la formación de nuevas instituciones o en sus actividades regulares. En efecto, los devotos frecuentemente tienen poca o ninguna noticia de las hermandades vecinas, e incluso cuando se establece algún tipo de vínculo, este resulta ser hostil (como entre las hermandades de Kakegawa y Tsukuba), y pueden incluso llevar a la fragmentación y al conflicto abierto (como sucedió entre hermandades rivales en Madrid, Miami y Paterson, y las facciones enfrentadas entre sí en Barcelona y Buenos Aires). De este modo, salvo por el intento efectuado por los peruanos en el noreste de 209

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