Peruanos en el mundo

evoca el mismo sentido de impotencia que muchos migrantes indocumentados sienten cuando ponen su destino en manos de los traficantes de personas, los funcionarios de migraciones y los empleadores abusivos. Una yuxtaposición similar entre la odisea del Señor y las experiencias que los migrantes tienen de discriminación arbitraria quedaba implícita en el relato que Zoila hizo de la lucha de los peruanos por encontrarle un hogar a la imagen en Miami. La última dimensión de las narrativas peruanas de la expatriación del Señor de los Milagros que capta nuestra atención es la organización de las procesiones anuales en las calles de Nueva York, Miami, Madrid y otras ciudades. Estos eventos son presentados, a menudo, bajo una forma que recuerda las propias luchas de los migrantes por conseguir reconocimiento como posibles cociudadanos en sus sociedades anfitrionas. Liliana cuenta que ella piensa seguir insistiendo a las autoridades locales hasta que le den permiso a la hermandad para organizar su procesión anual por las calles de Kakegawa. Por ello, dice: No nos contentaríamos con una oferta de llevar a cabo la procesión en la matsuri de Kakegawa, como hicieron en Hamamatsu. Nosotros creemos que la forma correcta de celebrar al Señor es llevándolo a las calles. Para ella, la procesión es una forma de conquistar espacio público y ganar reconocimiento en la sociedad receptora. Un punto de vista similar fue expresado por un peruano al que entrevisté durante la procesión organizada por los inmigrantes en el distrito de Ascao, en Madrid, en 1997, quien dijo lo siguiente: Mira, ellos piensan que somos andaluces porque creen que todos los inmigrantes son de Andalucía. Pero una vez que descubran que el Señor de los Milagros es peruano, sabrán de dónde somos realmente. Tal vez algún día ellos mismos se conviertan en devotos del Señor. En Miami, donde un gran número de inmigrantes de otros países latinoamericanos participan en las procesiones anuales en honor del Señor de los Milagros, muchos peruanos creen que el ícono se ha convertido en un símbolo no solo de la identidad peruana, sino también latina. Sobre este tema, un inmigrante dijo: Nosotros los peruanos solo somos una pequeña minoría acá en Miami y en Estados Unidos, pero gracias al Señor de los Milagros hemos contribuido a algo importante: a la lucha de los derechos de los latinos. 205

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