Peruanos en el mundo

rechaza la interpretación de Víctor y afirma que la meta de la hermandad es hacer que los peruanos reconozcan que están viviendo en una sociedad nueva y distinta. Para hacer esto, necesitan contar con el apoyo de poderes religiosos como el del Señor de los Milagros. Asimismo, añade: Le tengo cariño a la imagen del Cristo Chinito. El japonés que la pintó continúa en contacto con la hermandad. Le encanta el Perú y nuestro pasado inca. No sé por qué hizo la imagen con los ojos jalados. Pero hay muchos nikkei que podrían preferirla de esta forma. Eso me parece bien. El conflicto en torno a la imagen del Cristo Chinito refleja la diversidad de significados culturales encarnados en el Señor de los Milagros y las tensiones étnicas y sociales que la imagen simboliza. Para Liliana y otros devotos en Kakegawa, esta imagen reinventada es una versión adaptada del ícono original. Y, sin embargo, trasciende las connotaciones populares de la fe cristiana que dieron origen a la devoción al Señor de los Milagros. Aunque esto provocó la indignación de los creyentes más ortodoxos, el ícono podría resultar atractivo para el nuevo grupo potencial de seguidores dentro de la comunidad peruana en el Japón. Así, aunque la población nikkeijin peruana por lo general muestra escaso interés por el Señor de los Milagros, no es imposible que en el futuro el mensaje religioso y nacional del Cristo Chinito de Kakegawa llegue a este grupo de inmigrantes que cada vez se siente más rechazado, étnica y racialmente, por la mayoría japonesa (Sellek, 1997; Takenaka, 1999). EL SEÑOR DE LOS MILAGROS COMO IMAGINARIO DIASPÓRICO La transformación del Señor de los Milagros, de protector de los ciudadanos de Lima contra los sismos, a emblema de unidad nacional, encarna el proceso de crisis política y cambio social que el Perú experimentó durante los últimos treinta años. Durante este lapso los peruanos vieron profundos cambios en las tradicionales estructuras de clase y divisiones étnicas del país, así como la formación de una población emigrante esparcida sobre una amplia gama de centros metropolitanos en el mundo industrializado. En consecuencia, el ícono ha pasado a ser emblema no solo del sufrimiento infligido a las clases dominadas peruanas en la época colonial, sino también de los peligros y aflicciones que los emigrantes peruanos padecen cuando viajan como trabajadores mal pagados a países desconocidos y entornos hostiles. Así, los peruanos a menudo pintan su lucha por introducir el ícono en sus nuevos lugares de 203

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