Peruanos en el mundo

debido a los desacuerdos sobre el manejo de sus fondos— en una hermandad. Aunque los futbolistas de Inca Sport tenían poca o ninguna experiencia religiosa previa como devotos de la imagen, sí sentían la necesidad de crear una institución que permitiera a los peruanos «reunirse y preservar sus costumbres culturales», según me dijo uno de ellos. Otro objetivo de la nueva organización era reunir dinero para los peruanos y otros inmigrantes hispanos en Japón que necesitaran ayuda. Liliana, la actual presidenta de la hermandad de Kakegawa, dice que hasta ahora la institución ha pagado el boleto aéreo de una brasileña que cayó enferma y tuvo que regresar a casa, y ayudó a un peruano en Japón herido en un accidente automovilístico, que necesitaba una silla de ruedas. La agrupación también está planeando enviar dinero a una colombiana que enfermó de cáncer mientras estaba en el Japón y necesita regresar a su país. Al respecto, Liliana dice: La hermandad debería ser un lugar en donde todos los inmigrantes de Latinoamérica podemos pedir ayuda. No nos tratan bien acá en el Japón, de modo que tenemos que trabajar juntos. Puede decirse que la hermandad de Kakegawa (y en cierta forma, la de Buenos Aires) sirve no solo como una institución religiosa, sino también como una asociación inmigrante voluntaria que organiza actividades sociales y culturales para sus miembros y los ayuda a adaptarse a la sociedad anfitriona (Kerri, 1976; Hirabayashi, 1986). Una vez que los inmigrantes en Kakegawa fundaron la hermandad, le pidieron a un artista japonés local que pintara la imagen del Señor de los Milagros en vez de traer un lienzo de Lima. El resultado fue casi una copia exacta de la imagen original, salvo que el artista pintó al Señor con los ojos «jalados». Aunque esta representación poco convencional del ícono inicialmente conmocionó a los devotos, los miembros de la hermandad ahora la reconocen y celebran como suya. Sin embargo, los peruanos en otras partes del Japón continúan desaprobando la pintura y cuestionan su valor como imagen religiosa. Víctor, uno de los líderes de la hermandad en Tsukuba, me dijo que considera que está mal producir versiones locales del ícono con el fin de captar seguidores japoneses. Pero Liliana afirma que ha llegado a encariñarse con su ícono híbrido, conocido como el Cristo Chinito. Ella explica que los fundadores de la hermandad ya no viven en Kakegawa, y que ninguno de sus miembros puede recordar ahora por qué se decidió hacer la imagen en el Japón y no en el Perú. Además, ella 202

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx