imágenes en el Perú. Al respecto, la inmigrante pionera Zoila, asentada en Miami, dice: Antes de que fundáramos nuestra propia hermandad en Miami, viajaba a Lima todo los años para participar en la procesión. También tengo amigos que solían ser miembros de la hermandad en Lima, de modo que sé bastante acerca de cómo hacer estas cosas. Sin embargo, el reciente ingreso de un gran número de inmigrantes procedentes de los pueblos jóvenes y las áreas rurales peruanas, que tienen poca o ninguna experiencia previa como devotos del Señor de los Milagros, creó divisiones en muchas hermandades entre un grupo de seguidores «profesionales», fuertemente dedicados a la imagen, y que ya saben cómo organizar las procesiones, y otro de inmigrantes que se unen a las actividades solo para conocer a otros inmigrantes peruanos o hispanos. Estas escisiones son evidencia no solo de creencias religiosas divergentes, sino también de un conflicto de clase emergente dentro de las comunidades inmigrantes, que reproduce la estructura hegemónica de la sociedad peruana. En 1998, cuando llevaba a cabo mi trabajo de campo en Miami, se acababa de formar una nueva hermandad en West Kendall, una zona residencial en las afueras sudoccidentales de la ciudad que tenía una gran concentración de limeños de clase media. Los inmigrantes que promovían esta nueva institución pertenecían al sector más próspero de la comunidad peruana en Miami, que emigraron a Estados Unidos a finales de los ochenta y comienzos de los noventa, para escapar de la crisis económica y política del Perú. Muchos de ellos se ganan la vida en los negocios y el comercio, y sienten la necesidad de labrarse un espacio social separado dentro de la comunidad peruana para distanciarse de la mayoría de los inmigrantes menos acomodados, muchos de los cuales viven en las márgenes de la sociedad dominante. Estas tensiones se vieron agravadas cuando algunas de las figuras más destacadas de la comunidad se quejaron del manejo del Consulado peruano, hecho que agregó una dimensión política a los conflictos ya existentes143. A medida que comenzaron a circular los rumores de que uno de los empleados del consulado pretendía prolongar su labor en Miami, un grupo de peruanos en Kendall respondió con la creación de nuevas instituciones, como plataformas desde las cuales promover su opinión y forzar a esta dependencia a cambiar a su personal144. De este modo, el Señor de los Milagros y la historia de discriminación étnica y desigualdad social que la 197
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