Peruanos en el mundo

Buenos Aires predicaba el mensaje espiritual del Señor de los Milagros y la Biblia, y, además, pedía derechos civiles y políticos para los inmigrantes indocumentados en la Argentina. El sacerdote gritó: «¡Viva el Señor de los Milagros! ¡Viva el Señor de los inmigrantes! ¡Viva El Perú! ¡Esperamos que el Señor ayude a regularizar a todos los inmigrantes para que consigan su DNI!». Al respecto, Marino dice: Hemos avanzado bastante. Gracias al Señor hemos mejorado nuestra imagen en la Argentina141. Es claro que los organizadores de la procesión y el sacerdote que los respaldaba interpretaban al Señor de los Milagros no solo como un emblema de la identidad nacional peruana, sino también como un símbolo de la marginación social y política que todos los inmigrantes indocumentados sufren en la Argentina. Aunque las autoridades locales en España e Italia gradualmente concedieron a los peruanos el permiso para organizar procesiones, estos reportan que la aparición del ícono en las calles de Madrid, Barcelona y Milán sigue llamando la atención de la población local. En 1997, mientras participaba en la celebración anual del Señor de los Milagros en el distrito de Ascao de Madrid, fui testigo de cómo la actuación de los peruanos en el espacio público afecta la percepción que los españoles tienen de las nuevas minorías inmigrantes de su país. Los vecinos españoles observaron cuidadosamente la procesión, que duró unas dos horas142. Mientras miraba la escena, escuché a un español que preguntaba: «¿Qué pasa? ¿De dónde son?». Un hombre a su lado respondió: «Es algún tipo de santo. Probablemente son andaluces». Para estos dos observadores, el Señor de los Milagros era un símbolo de un flujo en marcha de trabajadores inmigrantes baratos de Andalucía y otras regiones marginales de España. En otras palabras, los peruanos eran percibidos como españoles, aunque de un tipo especial. CONFLICTO SOCIAL Y HERMANDADES Aunque la devoción al Señor de los Milagros da a los peruanos en Norte y Sudamérica, Europa y Japón un sentido de unidad e identidad compartida, las hermandades religiosas, a menudo, atraviesan conflictos y disputas. Aquellas de Nueva York, Chicago, Paterson y Miami son dirigidas casi siempre por la clase media mestiza de Lima, cuyos devotos tienen una tradición muy arraigada de veneración al Señor de los Milagros o a otras 196

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