Peruanos en el mundo

leyenda de la imagen personifica se convirtieron en un peón más en una disputa social y política que iba mucho más allá de una simple creencia religiosa. En Argentina observé un conflicto similar. Las primeras comunidades peruanas del país fueron formadas en la década de 1950 por los jóvenes que llegaron a las ciudades de Buenos Aires, La Plata y Rosario para estudiar, pero decidieron quedarse luego de culminar sus carreras. Como la mayoría de ellos se casaron con mujeres locales y encontraron un buen empleo como abogados, médicos o veterinarios, se integraron rápidamente a la sociedad argentina. Sin embargo, a finales de la década de 1980 y comienzos del siguiente decenio, Argentina recibió una nueva ola de peruanos encabezada por un gran número de emigrantes de clase trabajadora, provenientes de los pueblos jóvenes del Perú. Ellos arribaron en un momento de crisis económica y política tanto en el Perú como en la Argentina, y aún viven al margen de la sociedad y, por ello, forman un proletariado independiente de trabajadores ilegales. No sorprende, entonces, que las experiencias migratorias y de subsistencia de estos inmigrantes más recientes difieran radicalmente de las de sus predecesores, situación que causó conflictos en las comunidades peruanas en Buenos Aires y La Plata. En la capital argentina a menudo oí llamar «profesionales» y «sobrados» a los inmigrantes de las décadas del cincuenta y sesenta. A la inversa, muchos de los primeros inmigrantes deploran la reciente inmigración, que, consideran, ha cambiado la antigua imagen de los peruanos en la Argentina. En 1997, un grupo de profesionales en La Plata decidió formar una hermandad en honor al Señor de los Milagros145. Aunque los peruanos de esta ciudad habían creado sus primeras asociaciones de inmigrantes ya en la década de 1960, no tenían ninguna experiencia previa en la formación de instituciones religiosas. Por ende, los fundadores contactaron a los líderes de la hermandad vecina en Buenos Aires, para intercambiar experiencias y explorar las posibilidades de cooperación futura. Sin embargo, el contacto entre ambos grupos se cortaron después de la primera reunión, debido a la desconfianza mutua. Elsa, una integrante de la hermandad de Buenos Aires, me lo explicó así: Solo porque son profesionales y han estado más tiempo aquí que nosotros se vienen acá y nos dicen cómo hacer las cosas. La única razón por la cual ahora quieren formar una hermandad en La Plata es porque están celosos. Si no, ¿por qué no lo hicieron antes? 198

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