Peruanos en el mundo

Los peruanos se toparon con problemas similares en Argentina. En 1990, las autoridades de un colegio en Buenos Aires llamado República del Perú se negaron a prestarles el patio para la procesión. Marino, el presidente de la hermandad, explica: Pensamos que las autoridades del colegio nos recibirían bien porque el Señor es peruano y el nombre del colegio es República Perú […]. Cuando les mostramos la imagen del Cristo Moreno y les contamos del esclavo africano que la pintó se quedaron muy sorprendidos. Ellos esperaban una imagen del inca. Según Marino, el concepto que el colegio tenía del Perú era demasiado simplista. Al respecto, nos dice: Las autoridades del colegio estaban preocupadas por cómo reaccionarían los padres y los niños cuando vieran la imagen de Jesús como un africano. No olvides que los argentinos no están acostumbrados a los negros. No obstante, al año siguiente se le permitió a la hermandad celebrar la procesión en una pequeña plaza de Buenos Aires. Como todavía no tenían fondos para comprar un anda, colocaron la imagen encima de una caja de cartón usada. Y como el cura estaba apurado ese día, les ordenó que estuvieran de vuelta en la iglesia en una hora. Sobre esto, Marino dice: ¡Imagínate, el cura nos trató como a niños! Todavía no sabíamos cómo organizar bien la procesión. Incluso tuvimos que pedir a las mujeres que ayudaran a cargar la imagen. Pero la gente estaba contenta porque la sacamos a la calle. Tiempo después, la hermandad consiguió el permiso de la policía para llevar la imagen por las calles alrededor de la iglesia. En 1998, después de que la imagen se mudó a la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, la procesión recorrió varias cuadras del centro de Buenos Aires. Marino recuerda esta experiencia, que fue un tanto ambigua: Fue un gran éxito hasta que surgió un nuevo problema: la gente comenzó a vender comida y cerveza, dejaban la basura en las calles y causaron alboroto. Muchos vecinos se quejaron y el sacerdote nos dijo que no podía seguir de ese modo. Entonces, al año entrante tuvimos que reorganizar todo. Posteriormente, la procesión se realizó en la Plaza del Congreso y en el año 2000 el obispo de Buenos Aires aceptó celebrar una misa en honor del Señor de los Milagros en la catedral de la ciudad, luego de una caminata de seis horas desde la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad. La procesión fue encabezada por un camión con un gran altoparlante, desde el cual un sacerdote de la iglesia de Nuestra Señora Madre de los Inmigrantes de 195

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