Peruanos en el mundo

deportivas y de esparcimiento. En Mooka, al norte de Tokio, una de las primeras ciudades del Japón que aceptó trabajadores inmigrantes peruanos a comienzos de la década de 1990, la hermandad local también celebró durante años sus procesiones en honor del Señor de los Milagros a orillas del río. En cambio en Kakegawa, la procesión anual se realiza en el patio de una escuela católica que está al lado de la iglesia. Como las familias de los niños de la escuela son católicos japoneses o sino inmigrantes de ascendencia japonesa del Brasil y del Perú, el comité escolar aprobó de inmediato el pedido de los organizadores para realizar la procesión. Y en Tsukuba, al norte de Tokio, los inmigrantes que formaron su hermandad en 1992 tuvieron que organizar sus procesiones anuales en el patio de la iglesia católica donde se guarda la imagen. En los últimos años, para fomentar la integración social y la comunicación intercultural, las autoridades de varios municipios del Japón que cuentan con grandes concentraciones de inmigrantes invitaron a estas comunidades a que muestren su arte popular y realicen exhibiciones del folclor en las fiestas matsuri locales. Estos son eventos celebrados en las ciudades japonesas durante todo el año en honor a los dioses locales y que sirven para lucir los santuarios religiosos, que atraen a visitantes de otras partes del país. En respuesta a esta invitación, los inmigrantes en Kakegawa demostraron, por mucho tiempo, lo que ellos consideran las típicas tradiciones culinarias peruanas en la matsuri de la ciudad. De otro lado, en la vecina Hamamatsu, los peruanos aprovechan la ocasión para honrar al Señor de los Milagros. Para los inmigrantes en esta ciudad, que antes organizaban las procesiones religiosas a orillas del río, la invitación a participar en la fiesta matsuri era un paso importante en su lucha por llevar al Señor de los Milagros a las calles del Japón, y reclamar así el derecho a ser considerados una minoría organizada. Al respecto, Richard, el líder de un sindicato que organiza a los obreros fabriles peruanos y brasileños en la zona de Hamamatsu, dice: La participación en la matsuri mejoró nuestra imagen aquí. Los japoneses tienen muchos prejuicios contra los latinoamericanos. Ellos creen que somos responsables de todos los robos y que no somos de confiar. A veces es cierto. Pero ahora pueden ver que no todos nosotros somos así. A diferencia del Japón, Estados Unidos ha sido una sociedad multicultural por largo tiempo. La presencia de minorías étnicas en la vida pública es particularmente evidente en las ciudades principales, que 193

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