Peruanos en el mundo

emigración rural-urbana en el Perú, su experiencia transnacional crece a partir de redes y prácticas migrantes ya existentes. Para ellos, dejar su país no es sino otro reto en una vida de lucha por progresar. A diferencia de la transnacionalidad, el concepto de diáspora tiene raíces en la literatura europea y aludía originalmente al exilio de los judíos de su hogar histórico (Safan, 1991). Actualmente refleja el espacio ambivalente que todas las personas desplazadas ocupan, como minorías culturales cuyas lealtades nacionales se hallan divididas entre su país de origen (ya sea mítico o real) y el país anfitrión; una posición que implica una tensión potencial entre la pertenencia y el viaje o, en palabras de Clifford, «entre las raíces y las rutas» (1997, p. 251). A comienzos de la década de 1990, el término comenzó a popularizarse entre los estudiosos de la migración global, los refugiados y cuestiones afines, para quienes evocaba la imagen de personas que se estaban desplazando o que estaban en otros lugares fuera de su hogar (Malkki, 1992). Al respecto, Tölölyan sugiere que el renacer del concepto se debió a la creencia de los académicos de que «el término que alguna vez describió la dispersión judía, griega y armenia, comparte ahora significados con un espacio semántico más amplio que incluye palabras tales como inmigrante, expatriado, refugiado, trabajador invitado, comunidad de exiliados, comunidades en ultramar, comunidad étnica» (1996, p. 4, el énfasis es nuestro). Clifford, por su parte, va un paso más allá al afirmar que «[e]n el tardío siglo XX, todas o la mayoría de las comunidades tienen dimensiones diaspóricas (momentos, tácticas, prácticas, articulaciones). Algunas son más diaspóricas que otras» (1997, p. 254). Al igual que en la discusión de la transnacionalidad, las extensas referencias a las diásporas por parte de los estudiosos de la migración, crean confusión en torno a su significado. Así, Vertovec sostiene que «el actual uso exagerado y la teorización inadecuada de la noción de “diáspora” entre los académicos, intelectuales transnacionales y dirigentes comunales por igual [...] amenazan la utilidad descriptiva del término» (1997, p. 301), en tanto que Brubaker afirma que: «Si todos son diaspóricos, entonces nadie lo es de modo distintivo»6 (2005, p. 3). Hay, en efecto, varias razones por las cuales un estudio de la migración peruana debería abstenerse de reducir el vocablo «diáspora» y, por ende, de asignarle un significado específico. En primer lugar, los peruanos fuera del Perú conforman una población extremadamente heterogénea dividida por clase, etnicidad, educación, género y edad; y en segundo lugar, «diáspora» 18

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