inmigrantes y étnicos en el Perú. De ahí que el Señor de los Milagros contenga aspectos tanto de movilidad/localización como de globalización/criollización, que han promovido que los emigrantes peruanos de los siglos XX y XXI lo adapten a otras partes del mundo. 3. La dimensión transnacional. La identidad cristiana del ícono permite a los emigrantes peruanos recurrir a la institución transnacional ya existente de la Iglesia católica, y proseguir con sus prácticas religiosas en los lugares donde se establecen (Casanova, 1997). Como la mayoría de los emigrantes peruanos van a países que se proclaman católicos o cuentan con grandes comunidades de este tipo (excepto en Japón, donde los cristianos son una minoría), siempre encuentran instituciones dispuestas a albergar sus íconos y a ayudarles a establecer hermandades y organizar procesiones. Hasta ahora los estudios de la emigración transnacional se han concentrado, sobre todo, en los vínculos económicos, políticos y sociales que ligan a las comunidades migrantes con sus lugares de origen y fomentan comunidades e identidades transnacionales. Sin embargo, recientes estudios acerca de la relación entre migración y religión sugieren que los sistemas de creencias dan forma a la participación transnacional de los migrantes en modos significativos129, y que estos, a menudo, usan las prácticas e imaginarios religiosos para conservar sus lazos con su lugar de origen, así como para negociar y cuestionar las relaciones de poder y los conflictos sociales relacionados con la experiencia transnacional (Levitt, 2003; Mahler & Hansing, 2005; Perera Pintado, 2005; Tweed, 1997). En efecto, y tal como Rudolph señala, «[l]as comunidades religiosas son de las más antiguas de las transnacionales» (1997, p. 1). Por su parte, Levitt nos recuerda que «[u]na forma en que los emigrantes se mantienen conectados con sus comunidades emisoras es mediante las prácticas religiosas transnacionales» (2003, p. 851). Asimismo, sostiene que «[n]ecesitamos entender qué diferencia marca para las comunidades emisoras y receptoras, el que los migrantes expresen su continua lealtad a través de esferas religiosas antes que étnicas o políticas» (2003, p. 852). En otras palabras, debemos tomar en cuenta la fe y la religión cuando estudiamos las redes transnacionales y diaspóricas. La meta de este capítulo es seguir esta percepción y examinar la emigración y las prácticas religiosas peruanas como un ejemplo de lo que Werbner llama el transnacionalismo caordénico. Tales caórdenes no 184
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