De otro lado, los informes e imágenes de las condiciones laborales inhumanas de los pastores peruanos en Estados Unidos captaron una considerable atención en Lima y Huancayo, así como en Los Ángeles; del mismo modo, el despido del cónsul peruano en esta última ciudad, debido a la negligencia que mostró respecto a las condiciones de los pastores fue una noticia extraordinaria, pues los representantes diplomáticos del país normalmente son considerados inmunes a las quejas de la población emigrante peruana. Asimismo, muchos consideraron que las acusaciones subsiguientes de violaciones de los derechos humanos contra las autoridades norteamericanas eran una oportunidad única para crear un debate público en el Perú, no solo acerca de las causas del éxodo, sino también de la naturaleza y calidad de vida de los emigrantes peruanos. Otro tema primordial fue, sin duda, la obligación legal y moral del gobierno peruano de proteger y defender los derechos de la población emigrante del país. Entonces, en contraste con la concepción predominante de la emigración como una vía hacia una vida mejor y más próspera, la cobertura que los medios le dieron al conflicto ofreció un retrato de la vida emigrante como dura en extremo, con pocas expectativas de alcanzar la movilidad social. Pero la atención del público en el caso de los pastores se desvaneció una vez que el escándalo se apaciguó y que otras cuestiones ocuparon los titulares de los medios y la agenda de los políticos, de modo que la preocupación por la población emigrante peruana cedió ante otros asuntos urgentes. Al respecto, diría que esto se debió en gran medida a la naturaleza de los vínculos transnacionales, que facilitan flujos intensos de comunicación entre migrantes en lugares específicos e instituciones y grupos de personas particulares en su país de origen, pero que rara vez desarrollan redes de hilos múltiples que comprendan a los emigrantes en más de dos lugares y que, por ende, contribuyen poco a la formación de una conciencia diaspórica. Entonces, el sentido que los emigrantes tienen de corresponsabilidad y solidaridad nacional induce a muchos peruanos a formar parte de los esfuerzos colectivos por ayudar a sus compatriotas cuando estos sufren debido a los desastres naturales, las guerras y las crisis políticas. Tales formas de ayuda de emergencia implican, con frecuencia, una estrecha cooperación entre asociaciones de inmigrantes, el gobierno peruano y distintas instituciones estatales y ONG en el Perú; y ellas tienden a mejorar los lazos existentes y a fomentar la creación de nuevos vínculos transnacionales con su país de origen. Al igual que con el flujo de 172
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