Peruanos en el mundo

población campesina peruana. En efecto, para muchos peruanos urbanos, así como para la creciente industria turística del Perú, este objeto ha pasado a ser un emblema romántico y nostálgico del mundo andino. Sin embargo, en vez de usar la oposición dual tradicionalmente empleada para reproducir la interpretación convencional del mundo andino, entendido como algo dividido en una parte superior poblada ya sea por la élite de poder europea y mestiza o por las fuerzas religiosas que controlan la vida humana, y una parte inferior habitada por la población marginal del Perú, Nicario retrata, más bien, la relación existente entre el dominante y el dominado en situaciones de injusticia social y discriminación en el mundo contemporáneo. Entre los motivos más espectaculares de sus retablos se encuentra el aeropuerto de Miami, dividido en un mundo alto de viajeros legales y otro inferior poblado por inmigrantes indocumentados, los cuales son detenidos por los funcionarios de migraciones; Tijuana, dividido en un mundo de arriba ocupado por los helicópteros que vigilan la frontera entre EE.UU. y México, y un mundo de abajo perteneciente a los inmigrantes indocumentados que intentan ingresar a Estados Unidos; la ciudad de Nueva York, dividida en una sección superior donde viven las personas que caminan o manejan su auto por las calles, y una sección inferior poblada por quienes toman el metro de la ciudad; y la sangrienta guerra civil peruana, retratada como una oposición dual entre las víctimas de la violencia (la población civil) y los agresores (los grupos militares y rebeldes del país). A pesar de todo ello, para Nicario, el valor artístico de sus retablos es su calidad y originalidad, antes que sus motivos y significados simbólicos. Un buen retablo puede representar el moderno mundo urbano norteamericano y la historia política del Perú, así como la vida rural de los Andes. Él los concibe como un género de arte que constantemente está cambiando y al que se puede adaptar a nuevos entornos, y cree que su transformación, primero de un objeto sagrado usado con fines rituales a un producto comercial popular que simboliza la cultura andina, y ahora a un proyecto artístico individual, revive pero no pone en peligro la historia del arte tradicional de Ayacucho. También considera que la tradición folclórica familiar respalda sus intentos de ganar reconocimiento como artista. Mientas que su abuelo era un productor local del cajón de San Marcos, su padre producía principalmente retablos modernos. Y así como él fue formado como retablista, ha iniciado a su hijo e hija en la producción de retablos como un arte popular (folk). Entonces, para Nicario la lucha por 169

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