Peruanos en el mundo

comunidades emigrantes peruanas por identificar las costumbres y prácticas que expresan apropiadamente lo que ellos encuentran típico o representativo de la historia y la cultura peruanas. Esto resulta particularmente evidente en Miami, donde la presencia de los inmigrantes andinos es más visible que en otras partes del mundo125. El siguiente estudio de caso muestra cómo es que estos procesos de identidad son negociados y disputados entre los emigrantes peruanos. Nicario Jiménez nació en 1957, en Alqaminka, una comunidad campesina quechuahablante del departamento de Ayacucho. Fue criado en un grupo de siete hermanos. En 1968 se mudó a Huamanga, la capital de Ayacucho, junto a toda su familia, en lo que constituyó el primer eslabón de una larga cadena migratoria que luego lo llevó a Lima y por último a Estados Unidos. En Huamanga terminó la escuela primaria y, de acuerdo con la tradición familiar, comenzó a formarse como artesano popular. Como su padre y abuelo eran retablistas, Nicario aprendió a fabricar retablos; es decir, cajas rectangulares de madera con dos puertas pintadas, las cuales contienen pequeñas figuras que representan a personas y animales en actividades sociales y rituales como el trabajo agrícola, el pastoreo, comercio e intercambio, y fiestas religiosas de eventos mayormente cristianos. A comienzos de la década de 1980, la violencia política en Ayacucho obligó a Nicario a emigrar a Lima, donde se alojó primero con una tía en Miraflores, un acomodado distrito residencial, pero luego se mudó con su familia a Año Nuevo, en Comas, una gran barriada en la parte norte de la ciudad. Nicario recuerda que Miraflores le pareció poco amistoso, pero le gustó vivir en Comas porque los cerros circundantes le recordaban a las montañas de Alqaminka. Después de un par de años, se trasladó primero a Zárate y después a Barranco, un distrito ubicado en la costa de Lima que tradicionalmente atrae a muchos artistas, escritores y poetas. Ya en 1986 fue invitado por un historiador norteamericano a que diera conferencias sobre su obra como artista popular en una de las universidades de Miami. En los siguientes años continuó viajando a Estados Unidos, para participar en eventos académicos. A la par, también comenzó a exhibir su obra, la cual producía en su taller de Barranco, en exhibiciones de arte locales en Florida. Entonces, cuando se le concedió una visa de residencia temporal en 1997, decidió mudarse permanentemente a Miami con una de sus hijas. Mientras daba sus conferencias en Miami, Nicario cambió su noción de qué significaba ser un retablista. Aprendió entonces que la distinción entre 167

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