Peruanos en el mundo

funcionarios del Departamento de Trabajo de EE.UU., visitó personalmente varios ranchos que empleaban mano de obra peruana. El debate en torno a la explotación económica y los abusos de los derechos humanos de los pastores peruanos en Estados Unidos, generado por el sindicato de pastores en Bakersfield, así como las acusaciones de Víctor contra la WRA, reflejan la complejidad económica y social de las redes de migración globales. Una vez que la comunidad peruana de Los Ángeles, los medios en Perú y Estados Unidos, y los políticos en Lima se involucraron en la controversia, la situación de los pastores pasó a ser motivo de preocupación de intereses económicos, éticos y políticos de muy distinto tipo. Mientras que el cónsul peruano en Los Ángeles era reemplazado, el editor de Perú en los 90 ganó un premio por la cobertura que el periódico dio al conflicto. Entretanto, Martha Chávez acusó al gobierno estadounidense de doble moral porque de un lado criticaba la política de derechos humanos del gobierno de Fujimori, en tanto que se hacía de la vista gorda con los abusos que sus rancheros cometían con los pastores peruanos. A la inversa, la oposición política en Perú responsabilizaba de la situación al fracaso del gobierno peruano, que no había podido resolver los problemas económicos del país. En esta diversidad de perspectivas globales y locales, Víctor no fue el único expastor que expresó en público los intereses de este grupo. Cuando Teodocio, otro de ellos, regresó de Estados Unidos en 1989, trabó amistad con el ingeniero peruano que estaba a cargo de reclutar pastores en Lima, y ocasionalmente le ofrecía consejo y apoyo en la selección de los nuevos candidatos. A medida que la WRA y el ingeniero eran cada vez más objeto de críticas a finales de la década de 1990, Teodocio y un grupo de expastores de Huancayo comenzaron a temer que el gobierno peruano cerrara todo el programa migratorio, y que alentara así a los rancheros estadounidenses a que reclutaran pastores de otros países. Por tanto, ellos formaron la Asociación de extrabajadores de la Western Ranch Association, para hablar en defensa de la WRA y del ingeniero. Estos antiguos pastores sostenían que trabajar en Estados Unidos era una oportunidad única para los jóvenes peruanos que buscan fuentes alternativas de ingresos, y que era fundamental para ellos que el programa migratorio continuara. En 1997, Teodocio fue invitado a presentar su parecer ante la comisión de Derechos Humanos del Congreso peruano. También participó en una reunión en Lima, en la cual Víctor y los 148

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