Peruanos en el mundo

(AFLCIO). Aunque los pastores iniciaron su lucha con pocos medios económicos y escasa experiencia, lograron imponer sus condiciones en la agenda de los líderes de la comunidad inmigrante peruana en Los Ángeles y en la de los políticos en el Perú. También tuvieron éxito en apoyar a los pastores que presentaban sus quejas ante la WRA cuando los empleadores no cumplían con las obligaciones del contrato. De este modo, varios expastores lesionados debido a accidentes en el rancho, o que enfermaron en el desierto o en las montañas, demandaron a la organización con la ayuda del sindicato. Así, uno de ellos, que se lesionó un brazo mientras manejaba un vehículo sin la autorización debida, le abrió juicio a la compañía aseguradora porque esta se rehusaba a pagarle sus cuentas médicas. El hombre, que se recuperó plenamente del accidente, ganó el juicio y recibió más de cincuenta mil dólares en compensación. Sin embargo, para pesar de Víctor y los demás dirigentes del sindicato, él jamás reconoció el respaldo que le habían ofrecido. Hoy en día esta persona tiene una compañía de jardinería en Bakersfield con trabajadores peruanos y mexicanos baratos. El sindicato captó la atención el año en que se formó debido a que un periódico peruano —Perú en los 90— comenzó a publicar una serie de artículos sobre la situación de los pastores. La noticia generó una intensa discusión dentro de la comunidad peruana en California, respecto a la solidaridad entre los migrantes y los derechos morales y legales que estos tienen en Estados Unidos. El escándalo creció aún más cuando Perú en los 90 informó que el cónsul peruano en Los Ángeles había ignorado las quejas de los pastores. En consecuencia, el funcionario fue cesado. Las noticias también llegaron al Perú, donde La República, uno de los diarios más importantes del país, y Caretas, una revista semanal de Lima, reportaron casos de pastores peruanos desaparecidos y maltratados en Estados Unidos. Además, el Canal 4, una estación de televisión limeña, preparó un documental sobre el uso de los trabajadores peruanos en los ranchos de ovejas de California. Los reporteros entrevistaron a un ranchero vasco y expusieron las condiciones sanitarias en las cuales vivían sus empleados. El documental desató más controversias entre los políticos en Lima, pues Martha Chávez, la presidenta del Congreso en aquel entonces, aludió a la situación de los pastores en un encendido debate acerca de los derechos humanos en el Perú. Informes similares de canales de televisión en español en Estados Unidos despertaron la indignación moral de grupos minoritarios hispanos, y en 1996 el embajador peruano, junto a 147

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