Peruanos en el mundo

para satisfacer así la necesidad creciente de obreros fabriles en la industria japonesa. A diferencia de la emigración peruana a Europa meridional y hacia los países del cono sur sudamericano, que fue dominada por las mujeres de las empobrecidas barriadas del Perú, la mayoría de los «trabajadores invitados» que laboran en los pisos de las fábricas japonesas son varones de clase trabajadora y media de la comunidad nikkeijin peruana. Además, en contraste con muchas trabajadoras domésticas en España, Italia, Argentina y Chile, que ingresan ilegalmente al país o que posteriormente se convierten en inmigrantes ilegales, la mayoría de los peruanos en Japón son trabajadores inmigrantes legales. En suma, las redes peruanas en Estados Unidos, España, Italia, Argentina, Chile y Japón están transformando constantemente su forma organizativa y curso geográfico, para adaptarse así a las cambiantes políticas migratorias de los países del Primer Mundo. En el transcurso de los últimos cincuenta años, aquellas pasaron por las seis fases ya descritas brevemente. No obstante, los materiales presentados en este capítulo nos permiten examinarlas ahora con mayor detenimiento. 1. Casi siempre, los varones andinos que trabajaban temporalmente en las haciendas de la sierra y en las plantaciones azucareras y algodoneras tuvieron un papel dominante en las redes de la emigración interna de su país. Sin embargo, a medida que la emigración del campo a la ciudad se incrementaba en las décadas de 1940 y 1950, las mujeres de las comunidades andinas comenzaron a tomar parte en el éxodo hacia las principales ciudades del país, en busca de trabajo como empleadas domésticas de familias de clase media y alta. En efecto, una extensa red de relaciones migratorias une hoy al interior rural peruano con los centros urbanos del país (Paerregaard, 1997; Lund, 1994). La mayoría de estas redes se desarrollaron a través del mecanismo de «jalar». Cabe recordar que este término tiene diversas implicancias para quienes han fungido de «jaladores», puesto que están moralmente obligados a ayudar a otros recién llegados a establecerse en el nuevo entorno urbano. Como lo muestran las redes de Elvira y Sofía, muchas de las comunidades inmigrantes formadas por peruanos en los últimos cincuenta años se desarrollaron mediante este mecanismo de arrastre, y como extensiones de las redes rural-urbanas peruanas a través de las fronteras nacionales. 132

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