2. En las décadas de 1950 y 1960, la emigración se dirigía fundamentalmente hacia Miami y a unas cuantas otras ciudades en Estados Unidos. En este contexto, mujeres como Elvira, Sofía y Ofelia, que ya tenían empleo en la industria del servicio doméstico en Lima y otras ciudades, encabezaron la extensión de las redes migrantes más allá de las fronteras nacionales. Algunas de ellas fueron llevadas por sus empleadores estadounidenses o peruanos de clase alta; mientras que otras fueron alentadas por parientes femeninas o paisanas, que trabajaban como empleadas del hogar en Estados Unidos. Ellas fueron las pioneras en esta fase. No solo iniciaron así las primeras redes migrantes fuera de las fronteras peruanas e ingresaron al mercado laboral en EE.UU., sino que además adaptaron el mecanismo de «jalar» a la práctica migratoria, con lo cual introdujeron una herramienta importante con la que acelerar el flujo migratorio del Perú a Estados Unidos en la siguiente fase, la tercera. Mientras que el arte de «jalar» en la emigración ruralurbana queda limitado a ofrecer alimento y vivienda a los recién llegados, el arrastre de los nuevos migrantes a través de las fronteras nacionales implica, a menudo, un gran gasto económico y puede hacerse riesgoso fácilmente. Entonces, «jalar» parientes del Perú a Estados Unidos o España significa prestar dinero para el viaje o para que se establezcan en el nuevo país, lo que puede llegar a sumar hasta ocho mil dólares. Además, esto también implica ayudar al recién llegado a encontrar empleo y a conseguir nuevos documentos de identidad, lo que puede resultar peligroso para la situación legal de uno mismo. 3. La creciente participación de varones en la fase de reunificación se vio parcialmente promovida por la emigración rural-urbana del Perú, que ganó impulso en las décadas de 1960 y 1970, así como por la crisis económica, que alcanzó su punto más álgido a finales de la década de 1980. Pero el papel prominente de las mujeres en las redes peruanas permaneció sin cambios debido a que la fuente principal de ingreso de los peruanos continuó siendo el trabajo doméstico, y porque la política migratoria de EE.UU. concedía la reunificación familiar fundamentalmente por razones de dependencia económica. De ahí que en esta fase, los nuevos emigrantes continuaran siendo «jalados» por parientes mujeres que ya se encontraban en Estados Unidos, a través de este programa. La historia de Elvira ilustra esto 133
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