Peruanos en el mundo

hermana y su esposa, y sus opciones para encontrar trabajo quedaban bastante limitadas. A diferencia de sus parientes femeninas, que encontraron trabajo como empleadas domésticas casi inmediatamente después de su arribo, Hugo se vio obligado a labrarse su propio nicho en el mercado laboral de varones inmigrantes indocumentados de Miami, que venía creciendo rápidamente. Según él: Las cosas fueron mucho más fáciles para mis parientes mujeres. Era casi seguro que ellas encontrarían trabajo como domésticas tan pronto llegaran. Cuando yo llegué solo había unos cuantos hombres entre los peruanos. ¿Y dónde íbamos a encontrar trabajo? Tuve que buscar empleo solito. Y ¿sabes? Cuando eres ilegal todo es más difícil. Por su parte, Víctor cuenta que trabó amistad con otro inmigrante latinoamericano que le ayudó a encontrar empleo lavando platos en un restaurante en Key Biscayne. Después de un par de años con empleos temporales, Hugo solicitó un permiso de trabajo, el que consiguió en 1972. Se unió entonces a la fábrica de muebles en que continúa como trabajador no calificado. En las décadas de 1970 y 1980 unos cuantos pobladores más de Chumbi llegaron a Estados Unidos. Nicolás llegó con una visa de turista. Se matriculó entonces en un programa de lenguaje de dos años de duración y recibió una visa de estudio. Después de convertirse en residente llevó a su esposa peruana mediante el programa de reunificación familiar. En 1978, la solicitud que Norma y Hugo hicieran de reunirse con su madre desde Chumbi finalmente rindió fruto. Ella inicialmente fue a visitar a sus hijos con una visa temporal, pero se le concedió la residencia cuando Norma se convirtió en ciudadana de EE.UU., en 1980. En 1983 Bety, una prima lejana de Elvira, consiguió una visa de turista y viajó a Estados Unidos. Después de tres meses la cambió por otra de estudiante, la cual prolongó su derecho a quedarse pero no le permitía trabajar. En consecuencia, ella se vio obligada a trabajar ilegalmente como empleada doméstica. Sin embargo, tres años más tarde se casó con un estadounidense y en 1991 se convirtió en ciudadana de EE.UU. Unos años después, llevó a sus padres, también de Chumbi, y posteriormente a sus tres hermanos, Nelson, Yovana y Jenny. Ya en la década de 1970, la red andina de Elvira cambió su composición de género y entró a la fase cuatro. No solo un número creciente de varones de Chumbi se unió a la comunidad transnacional predominantemente femenina de este pueblo en Miami, sino que como se hizo mucho más 112

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