Yovana y Ada, nacidas ambas en Estados Unidos y que, por tanto, son ciudadanas de este país. En 1969, Nicolás, esposo de Cerila, ingresó a Estados Unidos con una visa de turista. Al vencérsele, solicitó una visa de estudio que duró un par de años. Aunque este documento le da al migrante el derecho a residir pero no a trabajar, Nicolás sí lo hizo lavando platos para ganarse la vida mientras la visa duró. El último del pueblo en llegar en los años sesenta fue Hugo, el esposo de Erminia, quien también llegó en 1969. La historia migratoria de Hugo resulta interesante debido a que su arribo marca la transición de la red de Elvira de la fase tres a la cuatro. Hugo no solamente fue uno de los primeros varones de la familia en emigrar82, sino que además llegó en un momento en el cual los peruanos estaban cambiando sus estrategias de subsistencia en Estados Unidos. Hasta mediados de los años sesenta, el sistema de cuotas por origen nacional tendía a favorecer a los latinoamericanos por encima de europeos y asiáticos. De ahí que Elvira y los parientes que la siguieron hayan tenido pocos problemas para conseguir permisos de trabajo y convertirse en residentes legales apenas unos meses después de su arribo. Hoy en día varios de ellos son ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, cuando la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965 introdujo un nuevo sistema de visas para la reunificación familiar y las habilidades laborales, abolió también el viejo sistema de cuotas, que durante años había protegido a los latinoamericanos que trabajaban como empleados domésticos y como jardineros de la competencia de otros grupos inmigrantes. La nueva ley también hizo que para los peruanos resultara más difícil encontrar empleadores en Estados Unidos dispuestos a contratar recién llegados, o ayudarles a solicitar permisos de trabajo y residencia. En consecuencia, las redes se vieron forzadas a cambiar de estrategias de subsistencia e inventar nuevas formas de llevar a sus parientes desde el Perú. Una de ellas era solicitar la reunificación familiar, otra invitar a sus parientes a Estados Unidos con una visa temporal (turismo, estudios, negocios, entretenimiento, etcétera). Una última opción era simplemente cruzar la frontera entre EE.UU. y México ilegalmente. De este modo, en vez de esperar a que su hermana y esposa solicitaran la reunificación familiar, Hugo optó por la segunda solución e ingresó a Estados Unidos con una visa de turista, que luego cambió por otra de estudiante. Sin embargo, sin residencia permanente o permiso de trabajo, su estatus legal en Estados Unidos era mucho más precario que el de su 111
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx