común para los peruanos y otros latinoamericanos que se les negara la visa de turista en la embajada de EE.UU. en Lima, la cadena migratoria de Elvira comenzó a usar la frontera entre este país y México. Aunque estos recién llegados entraron ilegalmente al país, muchos de ellos, los tíos y tías de Elvira inclusive83, consiguieron la residencia legal con ayuda de otros inmigrantes solicitando la reunificación familiar. Otros más que no estaban dispuestos a esperar que sus parientes los llamaran, o a los cuales se les negó la visa de turista, se unieron al número rápidamente creciente de inmigrantes latinoamericanos que ingresaron a Estados Unidos ilegalmente a través de México. De este modo, durante las décadas de 1970 y 1980 esta ruta migratoria algo más problemática llevó a Miami a otro grupo, tanto de varones como de mujeres. En 1983, Víctor, el hermano de Hugo, solicitó una visa de turista para visitar a su familia en Miami, pero le fue negada y se aventuró más bien a viajar primero a México y luego proseguir ilegalmente por tierra a Estados Unidos. Hoy en día es residente legal y vive en Miami. Victoria, la media hermana de Erminia, también se unió a la comunidad de Chumbi en Miami dos años más tarde, a través de esta ruta. Su esposo Sigofredo, otro paisano, que cruzó la frontera mexicana a pie, la siguió en 198684. Asimismo, Víctor llegó a Miami en 1987, luego de trabajar varios años en Venezuela. Su esposa Rosa se le unió ese mismo año. A finales de los años ochenta y comienzos del siguiente decenio, la política migratoria estadounidense se hizo más estricta y el control fronterizo más eficiente. Además, como México comenzó a exigir visa de turista a los peruanos, el viaje de Perú a Estados Unidos se hizo no solo más peligroso sino también más costoso. En consecuencia, comenzaron a surgir en Lima agencias informales que ofrecían a los peruanos viajes organizados a Estados Unidos, que los llevaban primero a un país centroamericano y luego ilegalmente por tierra a California, desde donde los viajeros proseguían el viaje a Miami por cuenta propia. El costo de una experiencia tan peligrosa como esta fácilmente alcanzaba los ocho mil dólares. Además, la ley de 1996 hizo que para los inmigrantes indocumentados (sean «espaldas mojadas» o los que se quedan al vencerse su visa) resulte más difícil conseguir la residencia y permiso de trabajo en Estados Unidos. A pesar de estos obstáculos, la cadena migratoria de Chumbi continúa generando nuevos candidatos a inmigrantes. En el transcurso de los últimos cuarenta años, la red de migrante de Elvira ha crecido tanto que 113
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