Peruanos en el mundo

inspección posible. Los documentos de identificación y las historias personales son examinados una y otra vez, y a los interrogadores se les ordena que no traben comunicación personal con los visitantes. Como súbdito extranjero, el único derecho del solicitante es el de pedir permiso para ingresar al país. La decisión de si concederle o rechazar dicha solicitud es tomada en conformidad con las leyes de migración del país y queda íntegramente en manos de la embajada o de los funcionarios del consulado, sin que medie ningún tribunal de apelación. Por todo ello, no es sorpresiva la molestia de Javier cuando su solicitud fue rechazada. ENTRE LA EXCLUSIÓN Y LA INCLUSIÓN Los movimientos de población han caracterizado al Perú de modo significativo ya desde la época de los incas, pero fue solo en los últimos veinte años que la emigración ganó impulso. Al respecto, Altamirano (2006, p. 118) afirma que en 1980, eran quinientos mil los peruanos que vivían fuera de su país, un millón en 1992 y 1,5 millones en 1996, de una población total de aproximadamente veinticuatro millones. Hoy en día, Altamirano calcula que esta misma cifra ha llegado a los 2,5 millones, que representa casi el 10% de la población peruana, que actualmente ha alcanzado los veintinueve millones (2006, p. 118)1. En cifras absolutas, claro está, no esto no constituye una gran población en comparación con otros grupos de emigrantes internacionales como mexicanos, turcos, chinos o indios. Sin embargo, la emigración peruana requiere que se le preste detenida atención por otras razones. En primer lugar, en su población emigrante están representados peruanos provenientes de todos los sectores de su sociedad. Peruanos de clase alta, así como media y trabajadora, profesionales urbanos y campesinos de la sierra, oficiales de policía y vendedores ambulantes, mujeres y hombres, jóvenes y viejos, así como mestizos e indios y otros grupos étnicos más, están dejando el país en gran número. En segundo lugar, y a diferencia de otros emigrantes latinoamericanos o caribeños que tienden a concentrarse en uno o dos países y ciudades (los cubanos en Miami, los puertorriqueños en Nueva York, los mexicanos en Los Ángeles y otras ciudades de EE.UU., los jamaiquinos en Londres y así sucesivamente)2, los peruanos se dispersan por muchos lugares. Por supuesto que en el mundo contemporáneo no es inusual que las poblaciones emigrantes establezcan fuertes vínculos internacionales entre dos o tal vez tres países. Así, muchas poblaciones asiáticas y africanas tienen fuertes lazos emigrantes con varias ciudades y 10

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