países europeos, de Oriente Medio o norteamericanas (como es el caso de los turcos, argelinos, marroquíes, bangladesíes, paquistaníes y filipinos)3. De igual modo, los vínculos emigratorios intracontinentales son comunes en muchas partes del África, Asia y Europa4. Sin embargo, pocas poblaciones migrantes son tan heterogéneas en términos de su dispersión geográfica y diversidad social como la peruana, lo cual hace que esta constituya un estudio de caso singular, útil para revisar los actuales intentos de teorizar la migración internacional, basados fundamentalmente en estudios de poblaciones migrantes que se encuentran físicamente concentradas en uno o dos destinos (como en el caso del concepto de transnacionalidad), o representan formaciones sociales homogéneas y conscientes de sí mismas (como ocurre con el concepto de diáspora). Este libro examina los cambios históricos y las circunstancias económicas y políticas en el Perú, que hicieron que Javier y millones de peruanos más emigraran a Estados Unidos, España, Japón y Argentina; y describe cómo los movimientos de la población del país se desarrollaron en los últimos cincuenta años. Analíticamente, este estudio utiliza la investigación etnográfica para explorar, de un lado, cómo es que los peruanos se adaptan al contexto receptor en Estados Unidos, España, Japón y Argentina; y del otro, cómo es que experimentan e interpretan esta adaptación, colectiva e individualmente. Para hacer esto, analizo el proceso migratorio como uno de inclusión y exclusión, configurado por dos modos de diferenciación. En primer lugar, tenemos un proceso externo de diferenciación, generado por las cambiantes políticas migratorias y la demanda de mano de obra extranjera en las sociedades receptoras. Estas transformaciones estructurales generan divisiones constantes entre aquellos peruanos a los cuales se les otorga el estatus de inmigrantes legales, por oposición con lo que ocurre con aquellos clasificados como inmigrantes indocumentados o no autorizados, y entre aquellos que logran alcanzar la movilidad social y quienes no lo logran. En segundo lugar, existe un proceso interno de diferenciación, producido por los conflictos y las pugnas que ocurren periódicamente dentro de las comunidades migrantes. Dichas tensiones usualmente se desencadenan por relaciones no solo de reciprocidad y confianza, sino también de explotación y desigualdad, a las cuales los peruanos recurren para crear redes de respaldo e instituciones de emigrantes en las sociedades receptoras. La distinción entre un proceso de diferenciación externo y uno interno me permite operar en dos niveles analíticos: uno que trae a primer plano las propias 11
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