incremento en la migración turca que siguió a la prohibición de 1973 se debió mayormente a la emigración de parientes que se unieron a los trabajadores inmigrantes en Alemania» (1992, p. 178). Wilpert además indica que los desequilibrios estructurales entre la oferta y la demanda de mano de obra en distintas regiones o países vienen desempeñando un papel fundamental en brindar el ímpetu inicial para la formación de las redes de migrantes (véase también Gurak & Caces, 1992, p. 154). Esto evidencia, asimismo, que una vez iniciadas las redes de migrantes, estas a menudo se convierten en entidades duraderas o, como Tilly sostiene, las «redes sociales usadas y transformadas por la migración perduran mucho después de la época del desplazamiento» (1992, p. 90). Uno de los papeles más importantes de las redes sociales en tales cadenas migratorias duraderas es actuar como mecanismos para reducir los costos de captar nuevos inmigrantes y facilitar un flujo continuo de información y recursos entre el país anfitrión y el lugar de origen de los inmigrantes (Massey y otros, 1987, pp. 147-153). Para hacer esto, las redes deben adaptarse constantemente a los cambios en las políticas migratorias y del mercado laboral de los países receptores, para lo cual deben modificar la dirección y las estrategias migratorias (Balán, 1992; Singhanetra-Renard, 1992). Así, aunque las transformaciones en las políticas migratorias lleguen a estorbar la movilidad en una parte del mundo, pueden, en cambio, promover la formación de nuevas redes en otras. Como intentaré demostrar, esto fue lo que sucedió cuando la emigración peruana comenzó a cambiar de curso y de dirección, de Estados Unidos hacia España, Italia, Japón y Argentina a finales de los años ochenta y comienzos de los noventa. LA RED DE ELVIRA CON DESTINO A ESTADOS UNIDOS: LA PERSPECTIVA DE LARGO PLAZO Regresemos a la anécdota que introdujo este capítulo y veamos cómo fue que Elvira y su familia organizaron su cadena migratoria transnacional y lograron resolver sus problemas legales e iniciar una nueva vida en Miami. En 1954, cuando su empleador estadounidense la llevó a Miami, solamente había unos cuantos peruanos en Florida meridional. Sin embargo, durante las siguientes décadas su número creció constantemente, debido, en parte, a la red familiar de Elvira. En 1958 logró encontrar una familia estadounidense que aceptó llevar a su hermana Erminia a Miami, para que trabajara para ellos. Elvira cuenta que ambas se convirtieron en residentes 108
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