Paco Yunque; Ashaninka - Español

53 —Vamos a ver, usted, Paco Yunque —dijo el profesor—. ¿Qué pasa con el pez, si se le saca del agua? Paco Yunque, medio llorando todavía por el jalón de pelos que le dio Grieve, repitió de una tirada lo que dijo el profesor: —Los peces mueren fuera del agua porque les falta aire. —¡Eso es! —decía el profesor—. Muy bien. Volvió a escribir en la pizarra. Humberto Grieve aprovechó otra vez de que no podía verle el profesor y fue a darle un puñetazo a Paco Fariña en la boca y regresó de un salto a su carpeta. Fariña, en vez de llorar como Paco Yunque, dijo a grandes voces al profesor: —¡Señor! ¡Acaba de pegarme Humberto Grieve! —¡Sí, señor! ¡Sí, señor! —decían todos los niños a la vez. Una bulla tremenda había en el salón. El profesor dio un puñetazo en su pupitre y dijo: —¡Silencio! El salón se sumió en un silencio completo y cada alumno estaba en su carpeta, serio y derecho, mirando ansiosamente al profesor. ¡Las cosas de este Humberto Grieve! ¡Ya ven lo que estaba pasando por su cuenta! ¡Ahora habrá que ver lo que iba a hacer el profesor, que estaba colorado de cólera! ¡Y todo por culpa de Humberto Grieve! —¿Qué desorden era ese? —preguntó el profesor a Paco Fariña. Paco Fariña, con los ojos brillantes de rabia, decía: —Humberto Grieve me ha pegado un puñetazo en la cara, sin que yo le haga nada. —¿Verdad, Grieve? —No, señor —dijo Humberto Grieve—. Yo no le he pegado. El profesor miró a todos los alumnos sin saber a qué atenerse. ¿Quién de los dos decía la verdad? ¿Fariña o Grieve?

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