52 Fariña le dijo a Paco Yunque: —Y tú, ¿tu papá no tiene plata? Paco Yunque reflexionó y se acordó haberle visto una vez a su mamá con unas pesetas en la mano. Yunque dijo a Fariña: —Mi mamá tiene también mucha plata. —¿Cuánto? —le preguntó Fariña. —Como cuatro pesetas. Paco Fariña dijo al profesor en voz alta: —Paco Yunque dice que su mamá tiene también mucha plata. —¡Mentira, señor! —respondió Humberto Grieve—. Paco Yunque miente, porque su mamá es la sirviente de mi mamá y no tiene nada. El profesor tomó la tiza y escribió en la pizarra, dando la espalda a los niños. Humberto Grieve, aprovechando de que no le veía el profesor, dio un salto y le jaló de los pelos a Yunque, volviéndose a la carrera a su carpeta. Yunque se puso a llorar. —¿Qué es eso? —dijo el profesor, volviéndose a ver lo que pasaba. Paco Fariña dijo: —Grieve le ha tirado de los pelos, señor. —No, señor —dijo Grieve—. Yo no he sido. Yo no me he movido de mi sitio. —¡Bueno, bueno! —dijo el profesor—. ¡Silencio! ¡Cállese, Paco Yunque! ¡Silencio! Siguió escribiendo en la pizarra; y después preguntó a Grieve: —Si se le saca del agua, ¿qué sucede con el pez? —Va a vivir en mi salón —contestó Grieve. Otra vez se reían de Grieve los niños. Este Grieve no sabía nada. No pensaba más que en su casa y en su salón y en su papá y en su plata. Siempre estaba diciendo tonterías.
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