Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 94 de Chaupi amca, que fue hermana de Pariacaca; y ella misma, cuando hablaba, dec a: “Pariacaca es mi hermano”139. En los mitos de Huarochiri los dioses se enamoran, viven y se confunden con los pobladores. Kuniraya Wiracocha, por ejemplo, le dijo a Kalljuri donde pod a encontrar a la mujer so ada y desde un cerro se al a Kapiama, una mujer hermosa que bailaba. Otro mito relata la uni n entre Kuniraya Wiracocha y la princesa Kawillaka. Un d a que ella tej a, Kuniraya se transform en pájaro y puso su semen en una lúcuma madura, que poco despu s comi Kawillaka quedando encinta sin perder su virginidad. Preocupada por la paternidad desconocida de su hija, Kawillaka reuni a todos los nobles, pero la ni a fue gateando hacia Kuniraya. Indignada que un mendigo fuera el padre de su hija huy hacia el mar. Kuniraya la persigui dando voces que era un dios, mas ella se intern en el mar, frente a Pachacamac, y se convirti con su hija en dos pequeos islotes que hasta la fecha permanecen frente a la costa de Lima. “Este Cuniraya Viracocha, en los tiempos más antiguos, anduvo, vag , tomando la apariencia de un hombre muy pobre; su yacolla (manto) y su cusma (túnica) hecha jirones. Algunos, que no le conoc an, murmuraban al verlo: “miserable piojoso”, de can. Este hombre tena poder sobre todos los pueblos. Con s lo hablar consegu a hacer concluir andenes bien acabados y sostenidos por muros. Y tambi n ense a hacer los canales de riego, arrojando (en el barro) la flor de caña llamada pupuna; enseñó que los hicieran desde su salida (comienzo). Y de ese modo, haciendo unas y otras cosas anduvo, emperrando (humillando) a las huacas de algunos pueblos, con su sabidur a. “Y as , en ese tiempo, hab a una huaca llamada Kawillaca. Era doncella desde siempre. Y como era hermosa, los huacas, ya uno, ya otro, todos ellos: “voy a dormir con ella”, diciendo, la requer an, la deseaban. Pero ninguno consigui lo que pretend a. Despu s, sin haber permitido que ningún hombre cruzara las piernas con las de ella, cierto d a se puso a tejer al pie de un árbol de lúcuma. En ese momento Kuniraya, como era sabio, se convirti en pájaro y subi al árbol. Ya en la rama tom un fruto, le ech su germen masculino e hizo caer el fruto delante de la mujer. Ella muy contenta, trag el germen. Y de ese modo qued pre ada, sin haber tenido contacto con ningún hombre. A los nueve 139 Dioses y hombres de Huarochirí. Ob. Cit., p. 73.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx