Sara Beatriz Guardia 81 Los que ganaban intercambiaban llamas u objetos como prenda, aunque tambi n se menciona que los ganadores pod an escoger a la mujer con la que deseaban tener relaciones sexuales. Garcilaso dice que las mujeres casadas estaban dedicadas “con perpetua asistencia a sus casas”, que hilaban y tejan lana en las tierras fr as, y algod n en las calientes, para si, para su marido y sus hijos; y que “cuidaban del vestido de sus casas”. Aunque por lo general los hombres trabajaban en el campo, en algunas provincias apartadas del Cusco se ala que eran las mujeres las que iban “a trabajar al campo y los maridos (se) quedaban en casa a hilar y tejer”, destacando as la capacidad de trabajo de las mujeres96. Sostiene que exist an mujeres públicas que viv an en el campo, separadas de la poblaci n y que se las trataba con desprecio. Sin embargo, niegan esta afirmaci n Guaman Poma de Ayala, Juan Santa Cruz Pachacutic, Fray Calixto Túpac Inca. Además, en 1533, Crist bal de Molina escribi que “...entre estos indios era cosa aborrecible andar con las mujeres públicamente en torpes y sucios actos, y desde aqu se vino a usar entre ellos de haber malas mujeres públicas, y perd an el uso y costumbre que antes ten an, de tomar maridos…”97. Lo dice claramente, con la conquista aparecieron las mujeres públicas. La tierra, madre universal Para los habitantes del Imperio del Tawantinsuyo, la tierra y el cielo formaban un todo unido, “un gran espacio cerrado dentro del cual residen todos los seres que constituyen su universo”98. En el Janaq Pacha, mundo de arriba, - que los espa oles tradujeron como cielo- hab an r os, animales y dioses en comunicaci n directa con este mundo: Kay Pacha. Mientras que el Uku Pacha, era el mundo de adentro, o mundo de abajo, traducido errneamente como infierno, concepto desconocido en la mitologa andina99. A las fuerzas y dioses del mal se las denomin con la palabra supay, que los cronistas tradujeron como diablo. 96 Garcilaso de la Vega. Ob. Cit., Tomo I. Libro Cuarto. Cap tulo XIII, p. 192. 97 Crist bal de Molina. Ob. Cit., 1916, Serie I, T. VI. 98 Julio C. Tello. “El fen meno religioso relacionado con Wiracocha Inca”. Lima, 1923, p. 103. 99 Guardia Mayorga. Ob. Cit., 1997, pp. 73, 160.
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