Sara Beatriz Guardia 79 palabra espa ola, comadre. Estas mujeres gozaban de gran consideraci n porque ayudaban a otras mujeres a dar a luz. Cobo se refiere as de ellas: “Tambi n haba mujeres parteras, de las cuales unas decan que entre sue os se les haba dado aquel oficio, y otras se dedicaban a l cuando, siendo pobres, par an dos de un parto; en el cual (i.e. para convertirse en parteras) se hac an muchas ceremonias, ayunos y sacrificios”93. El ni o reci n nacido era atado a una especie de tablilla-cuna que, según Cobo, ten a el tama o de la criatura y estaba hecho de varas semejante a un peque o barco con cuatro patas, siendo las delanteras más altas que las traseras. Al tercer d a, la madre se incorporaba al trabajo sin descuidar al reci n nacido, al que amamantaba interrumpiendo sus quehaceres. Al cuarto d a celebraban la fiesta de Ayuskay en la que presentaban al reci n nacido a los parientes y festejaban bebiendo chicha. Consideraban que las mujeres que daban a luz mellizos, gemelos, o ni os con labios leporinos, era porque “haban experimentado una uni n especial con la sobrenatural y con la deidad de la conquista94. Cuando el ni o o ni a cumpl a un a o de edad le pon an nombre en una fiesta llamada Rutuchikuy. Durante los primeros tres meses, los brazos del ni o eran apretados con mantas para endurecerlos, y cuando comenzaba a gatear permaneca en un hoyo hecho en la tierra rodeado de mantas donde pod a moverse y brincar. En el per odo que las mujeres amamantaban a sus hijos se absten an de tener relaciones sexuales porque cre an que hac a da o a la leche y debilitaba a los ni os. Estuvo tan incorporada esta creencia que se llamaba a estos ni os: ayusqa. Cabe anotar que tanto los ni os como las ni as desde muy tierna edad cumplieron tareas como cuidar a sus hermanos menores, acarrear agua, y otras de similar ndole. La vida sexual fue activa y se vivi de manera natural celebrándose la pubertad en ambos sexos. Cuando la adolescente menstruaba celebraban el kikuchikuy, que constitu a un acto importante. La adolescente, luego de ayunar dos d as deb a comer ma z crudo, y al cuarto d a dejaba sus vestidos de ni a y recib a de su madre ropas de mujer llamada ankallu aksu y 93 Bernab Cobo. Ob. Cit., 1964, p. 228. 94 Silverblatt. Ob. Cit., p. 57.
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