Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 78 La uni n entre nobles y plebeyos estuvo prohibida, y el pueblo no practic el adulterio ni el celibato87. La uni n converta al hombre en hatunruna, hombre grande, entonces ingresaba a la edad de la mayor prestaci n de servicios al Estado, y lo mismo suceda con la mujer. Cuando un hombre enviudaba ten a que esperar que las autoridades le concedieran otra mujer88. En testimonio de la uni n, el novio le calzaba en el pie derecho una ojota (zapato) de lana y lo mismo hac a la novia al entregarle una camiseta de lana tejida por ella89. La entrega ritual de regalos era signo de igualdad, y el equilibrio del matrimonio representaba “las distintas contribuciones que cada uno hac a a la reproducci n del ayllu. Al interior, la organizaci n del trabajo giraba alrededor de una divisi n de las tareas como apropiadas para los hombres y otras apropiadas para las mujeres90. La castidad ni fue fomentada ni sacralizada; por el contrario, según Arriaga, cuando un indio le solicit que lo casara, el hermano de la novia se opuso porque nunca se hab an conocido ni juntado: “Otro abuso es muy común entre todos los indios hoy en da, que antes de casarse se han de conocer primero, y juntarse algunas veces”91. Según Garcilaso, heredaba el hijo mayor y despu s el segundo y el tercero, y “..., y muertos todos los hermanos, volva la herencia a los hijos del mayor, y despu s a los del segundo y tercero, etc., (…) De haber odo esta manera de heredar de algunos curacas, se enga un historiador espa ol diciendo que era común costumbre en todo el Perú, no solamente en los caciques mas tambi n en los Reyes, heredar los hermanos del Rey y luego los hijos de ellos, por su orden y antigüedad...”92. Cuando daban a luz las mujeres ellas mismas romp an el cord n umbilical, aunque tambi n haba parteras a las que Guaman Poma designa con una 87 Louis Boudin. La vida cotidiana en el tiempo de los últimos Incas. Buenos Aires, 1958, p. 244. 88 Rostworowski. Ob. Cit., 1988, p. 8. 89 Bernab Cobo. Historia del nuevo Mundo. Madrid, 1964, p. 248. 90 Silverblatt. Ob. Cit., 1990, p. 6. 91 Pablo Joseph de Arriaga. La extirpación de la Idolatría en el Perú. Lima, 1920, p. 59. 92 Garcilaso de la Vega. Ob. Cit., 1976. Tomo I. Libro Cuarto. Cap tulo X. pp. 188.
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