Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 76 Las Acllas deban de permanecer vrgenes y si alguna burlaba esta prohibici n era severamente castigada lo mismo que el infractor: “…si alguna tena conocimiento con var n, la mataban o la enterraban viva”79. Zuidema considera de importancia secundaria que la virginidad o el comportamiento sexual estuviera controlado por la elite inca80. Blas Valera sostiene que las Acllas oficiaban cultos a la Luna, y otras sacerdotisas eran las encargadas de las ofrendas a diosas, dolos principales y huacas. Tambi n indica que en las fiestas dedicadas a las diosas femeninas, las mujeres ten an una mayor participaci n. Al finalizar el ciclo de estudios se efectuaba una selecci n definitiva. Muchas regresaban a sus hogares, y otras escogan el culto religioso o eran destinadas al Inca. Entonces eran lujosamente ataviadas de blanco, y no volvan a salir del templo sino cuando eran trasladadas a algún santuario, acompa adas por un s quito de servidoras y guardias. Cuando el Inca quer a disminuir el número de sus mujeres, las Acllas regresaban a sus hogares donde se las manten a con lujo y pod an unirse a otro hombre. Pero si el Inca mora, las mujeres se quedaban para siempre “sirviendo y dando de comer cada d a al Inca muerto como si estuviese vivo”81. Ningún otro grupo de mujeres fue el centro de tanta atenci n como las Acllas, quienes durante las ceremonias y fiestas ocupaban una fila paralela a la de los sacerdotes82. Las mujeres y vida cotidiana Muy distinta fue la condici n de las mujeres del pueblo que tuvieron que cumplir tareas agrcolas y textiles - para su familia y el Estado -, la preparaci n de alimentos y la crianza de los hijos. Trabajaron activamente en la agricultura, eran ellas quienes ponan las semillas mientras los hombres removan la tierra con la chaquitaklla, el arado de pie. Consideraban este acto sagrado debido a su vnculo con la Pachamama, a la que hablaban, invocaban y veneraban. Estas faenas han quedado perennizadas en los dibujos de Guaman Poma en los que aparecen los hombres roturando la tierra y las mujeres depositando las semillas en los 79 Cieza de Le n. Ob. Cit., 1943, p. 98. 80 Tom Zuidema. The Ceque System of Cuzco: The Social Organization of the Empire of the Inca, 1964, p. 225. 81 Horacio H. Urteaga. Historia de los Incas y conquista del Perú, 1924, p. 70. 82 Mart n de Morua. Ob. Cit., 1946, p. 387.
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