Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 66 Las fiestas en celebraci n al Sol eran presididas por el Inca, y las fiestas a la Luna por la Coya. Inti Raymi y Coya Raymi, respectivamente. Estaban asociados por igual a las principales celebraciones y, por consiguiente, el Inca tena un lugar privilegiado en el Templo al Sol y la Coya en el Templo a la Luna, cuyos recintos estaban forrados por tablones de plata finsima, y all se encontraban los cuerpos embalsamados de las coyas difuntas. En la fiesta del Coya Raymi, que coincid a con el equinoccio de setiembre, el inicio del nuevo ciclo agr cola y las lluvias, las mujeres mostraban su fuerza a trav s de rituales dedicados a la Luna: “En saliendo del templo se entraba en un claustro muy grande de cuatro lienzos, todo de canter a labrada, y por lo alto del corr a la cenefa de tablones de oro, de una vara de ancho; alrededor del claustro hab a cinco cuadras cada una de por si, la primera estatua estaba dedicada a la Luna, que adoraban como a mujer del Sol. Toda esta cuadra, y las puertas estaban forradas con tablones de plata fin sima, porque el color blanco viene que era la cuadra de la Luna. Tenanle puesta su imagen, y figura como el Sol, vaciado el rostro de mujer en un tabl n de plata. Entraban en aquella cuadra a visitar a la Luna, porque la ten an por hermana y mujer del Sol, y madre de los Ingas. A un lado, y a otro de la figura de la Luna estaban embalsamados los cuerpos de las Reynas difuntas, puestos por orden y antigüedad. Pero Mama Occllo estaba delante de la Luna rostro a rostro con ella, aventajando a todas las demás”56. Cabe destacar que las Coyas pose an tierras proveniente de la dote que reciban de la panaca materna, como la Coya Mama Anauarque, esposa principal de Pachakuti Inca Yupanqui”57. As mismo, el nuevo Inca no heredaba nada del anterior: “El se or que entraba a gobernar se hacia servir de nuevos criados; las vaxillas av an de ser de palo y de barro hasta en tanto que las hiciesen de oro y de plata”58. Lo que indudablemente le confera poder a la Coya en el perodo inicial, puesto que la riqueza provena tanto de la propiedad del Sol, como del aporte de la panaca 56 Fray Buenaventura de Salinas y C rdova. Ob. Cit., 1957, p. 32. 57 Mariusz S. Zi lkowski. “El papel econ mico y pol tico de la Coya: algunas consideraciones”. IV Congreso Internacional de Etnohistoria, Lima, junio de 1996. 58 Pedro Pizarro. Relación del descubrimiento y conquista de los reinos del Perú. Lima, 1986, p. 52.
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