Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 400 las responsabilidades en la esfera privada se comparten, aunque se haya redefinido el ámbito poltico, una forma de socializaci n entre las personas y un nuevo imaginario social. Un Estado que posibilite la participaci n popular, con un proyecto nacional y una sociedad altamente participativa en las decisiones que más le ata en. Lo que implica profundizar lo que Pablo González Casanova llama democracia emergente. Un Estado que descanse, “en un poder que sea pluralista, que sea respetuoso de las ideas de los demás, que sea respetuoso de las variaciones polticas, de los universos ideol gicos y que aproveche todas las experiencias anteriores del proyecto democrático y de la lucha por la libertad, la justicia social, la independencia y la soberan a”13. O como resumir a Gramsci, la única posibilidad de superar la crisis inmanente de la modernidad es uniendo tica y pol tica y desarrollar la democracia. Una reestructuraci n donde el principio de autonom a, que implica la capacidad de todos los seres humanos, hombres y mujeres de participar en la vida pública y forjarse como seres libres, posibilite la transformaci n interdependiente tanto del estado como de la sociedad civil. Porque no basta con ser reconocido como un sujeto de derechos, se requiere la legitimaci n de derechos civiles, polticos y sociales14, en el marco de una sociedad multicultural y pluri tnica inmersa en luchas sociales por lograr una participaci n que asegure equidad e igualdad para quienes han sido hist ricamente marginados por razones econ micas, tnicas y sexuales. De esa manera, la construcci n de un espacio de lo público por una ciudadan a activa en la acci n y el discurso posibilitará relaciones de reciprocidad y solidaridad. En este contexto es importante la transformaci n de los espacios institucionales en relaci n a la mujer y el tránsito del ámbito dom stico al mundo laboral, lo que implica la elaboraci n de una nueva concepci n y nuevos deberes y derechos. Puesto que el trabajo fuera del ámbito dom stico ha significado más trabajo y responsabilidades, pero no mayores derechos frente a un modelo tradicional que continúa defini ndolas en el ámbito dom stico y en el papel de esposas y madres. Por ello, es necesario “interpretar los cambios en el trabajo de las mujeres como un proceso de 13 Pablo González Casanova. “Paradigmas y Ciencias Sociales: una aproximaci n”. Revista Dial ctica, No. 22, M xico, 1992, p. 24. 14 Sinesio L pez. Ciudadanos reales e imaginarios. Lima, 1997.

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