Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 401 transici n entre dos rdenes de g nero en el cual hay una redefinici n de tareas, responsabilidades y derechos, al interior de la unidad dom stica, en el mercado laboral y a nivel institucional”15. Es decir, una participaci n amplia, plural, que en el marco de sociedades signadas por la desigualdad estructural, la coexistencia de una modernidad incipiente con costumbres atávicas y tradicionales, significa asumir la participaci n de las mujeres y las relaciones de g nero con las caracter sticas particulares que tienen actualmente; donde incluso el lenguaje – que juega un rol fundamental en la transformaci n de la identidad social de los individuos - adquiere connotaciones singulares al reflejar una cultura patriarcal y machista. No es casual que Foucault haya puesto el acento en la relaci n entre poder y discurso, y que Pierre Bourdieu describa la existencia de un capital lingü stico como forma de poder simb lico. Por ello, no es posible hablar de democracia, ni de ciudadan a, y menos de representaci n pol tica sin mencionar los derechos de las mujeres, de una nueva conciencia democrática que respete la diversidad y la pluralidad, y de un pensamiento que una tica y poltica. Todo lo cual apunta a una nueva forma de mirarse y compartir. 15 Ib dem, p. 286.

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