Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 38 perodo, las mujeres figuran debajo del se or de la casa probablemente como progenitoras o madres, lo que ayuda a la teor a del establecimiento de un importante grupo hereditario de parentesco, en el que las mujeres tuvieron ascendiente31. Es probable tambin que en este perodo las mujeres de la elite hayan realizado tareas públicas, puesto que figuran en banquetes y en el centro ceremonial de un sitio administrativo. Hacia el siglo VII, la cultura Recuay fue absorbida por la cultura Wari. En las Tumbas Reales La Cultura Mochica se remonta al siglo I a.C., y se prolonga hasta el siglo VIII d.C. Estuvo compuesta por dos grandes regiones: Mochica Norte que se desarroll en los valles de Piura, Lambayeque y Jequetepeque; y Mochica Sur, en los valles de Chicama y Moche. Es la cultura de mayor importancia en la costa norte y estuvo conformada por organizaciones sociales que interactuaron entre s regidas por un gobernante que a la vez era sacerdote, pues el poder se sustento en ambas funciones. La sociedad mochica estuvo dividida en segmentos sociales diferenciados con ocupaciones definidas y, por consiguiente, con entierros tambin distintos basados en la riqueza de sus ajuares y la elaboraci n de los recintos. Los fardos funerarios inclu an ropas y mantas, alimentos, y adornos que variaban según la jerarqua de la persona. Hay tumbas de una gran riqueza con objetos de cerámica, oro y cobre dorado, que pertenecieron a los gobernantes; otras contienen menor cantidad de ofrendas de artesanos y administradores; y por último hay tumbas simples de agricultores y pescadores. Las tumbas de los grandes se ores incluan a sus mujeres y servidores. En un fardo funerario encontrado en esta zona, yaca un anciano envuelto con fina tela, y cubierta la cara por una máscara de bronce. Al costado, en un manto de algod n, estaba el cuerpo de un hombre echado con las piernas y los brazos extendidos. Cerca del anciano hab a dos mujeres sacrificadas: “Estaban sentadas mirando al se or, con la espalda a la pared de la tumba. Ambas envueltas por un manto tosco parecido al del guardián, con la cabeza gacha, tan forzadamente gacha, en el caso de una de 31 Joan Gero. “Fiel knots and Ceramic Beaus: Interpreting Gender in the Peruvian Early Intermediate Period”. Washington, 2001.
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