Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 39 ellas, que debi haberse realizado un gran esfuerzo para darle esa posici n, seguramente despus de muertas. Una tena una vasija agarrada con sus dedos y eso quizá es indicaci n de que estuvieron vivas aún cuando se realizaba la ceremonia del entierro”32 Una primera conclusi n podr a situar a la mujer del pueblo en condici n equiparable a la del siervo: ambos eran sacrificados a la muerte del se or y vestan ropas toscas y sin ningún adorno. Sin embargo, en la sociedad mochica las mujeres cumplieron un importante rol en la producci n textil, que al igual que en otras culturas guard relaci n con el culto religioso, como aparece en un vaso moche que muestra a varias mujeres tejiendo sentadas en el suelo, y “al lado de cada una numerosos husos probablemente con lana de colores diferentes. Tambi n se ve un modelo o patr n que gu a a la tejedora”33. La deidad más importante de los mochicas fue Aia-paec, con apariencia antropomorfa, felino y serpiente de expresi n amenazadora, representado de varias formas: volando como ave, luchando contra animales marinos y recibiendo ofrendas. “...el primer dios que hubo en la tierra fue llamado Con, el cual form el cielo, sol, luna, estrellas y la tierra con todos sus animales y lo demás que hay en ella, fue tan solo con el pensamiento y con su resuello y que pasando por estas tierras, que eran todas despobladas, hizo y crio todas las cosas que se ven y parecen en ellas y que form con su resuello todos los indios y los animales terrestres y aves celestes y muchos árboles y plantas de diversas maneras”34. Los centros ceremoniales más importantes fueron la Huaca del Sol y de la Luna, y un complejo arqueol gico llamado El Brujo con dos pirámides: Huaca el Brujo y Huaca Cortada, separadas por 500 metros, la misma distancia que existe entre las Huacas del Sol y de la Luna. En la Huaca del Sol se vener al dios Chicopaec, el soplo de la vida y protector de los muertos. En “la Huaca de la Luna hay pinturas en los muros con alusiones al culto, pero en ningún caso los dioses tienen la ferocidad de 32 Lumbreras. Ob. Cit., 1969, p. 158. 33 Arturo Jim nez Borja. “Textiler a peruana”. En: Jos Antonio de Lavalle, Rosario de Lavalle. Tejidos milenarios del Perú. Lima, 1999, p. 23. 34 Luis E. Valcárcel. Historia del Perú antiguo. Lima, 1964. Tomo II. p. 382.

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