Sara Beatriz Guardia 339 palabras contienen. No; no fue irreverente nuestra visita al Cementerio. No hubo la más tenue irreligiosidad en nuestra intenci n ni en nuestro comportamiento. Yo afirmo que practicamos un acto artstico. Afirmo más aún, afirmo que practicamos un acto uncioso y santo” . Y se pregunta indignado: “¿En el nombre de qu ley del Estado, en el nombre de qu utilidad pública, en el nombre de qu conveniencia social se ha roto la armona de nuestra emoci n, se ha borrado la huella del goce artstico con la huella de la extorsi n brutal y se ha turbado la paz y la dulzura de una especulaci n espiritual con la secuela criolla de una orden de polica? ¿Esto no es una profanaci n? Si lo ha sido. Profanadores son los que nos han ofendido con su calumnia. Profanadores son los que nos han puesto bajo un se or o de gendarmes taimados y de corchetes cazurros. Profanadores son los que han arrollado nuestras almas limpias y buenas con el turbi n de sus imputaciones groseras y procaces, de sus risas osadas y de sus gritos s rdidos”52. Flores Galindo se ala que esta respuesta debe ser estudiada en la perspectiva de la vida de Mariátegui, porque es indudable que con el affaire Norka Rouskaya termina una etapa su vida53. En ese a o decisivo, renunci al seud nimo de Juan Croniqueur, y fund en 1918 con C sar Falc n y F lix del Valle, “Nuestra Época”, con dos números: 22 de junio y 6 de julio, donde colaboraron escritores de diferentes ciudades del Perú que hab an adoptado una posici n en lo pol tico y lo est tico54. En 1919, fund “La Raz n”, publicaci n poltica que defendi las reivindicaciones obreras, por lo que fue intervenida por el gobierno y clausurada posteriormente. Ricardo Martnez de la Torre se ala que cuando “el 8 de julio desfilaron miles de trabajadores hasta Palacio de Gobierno presididos por tres de sus dirigentes: Carlos Barba, Nicolás Gutarra y Adalberto Fonk n, que esa ma ana hab an abandonado la cárcel”55, se detuvieron frente a “La Raz n”, el único peri dico que los haba defendido. Poco despu s, Mariátegui viaj a Europa el 8 de octubre de 1919. 52 El Tiempo. Lima, 10 de noviembre de 1917. 53 Stein. Mariátegui y Norka Rouskaya. Ob. Cit., p. 143. 54 Alberto Tauro. Sobre la aparición y la proyección de “Nuestra Época”. Lima, Edici n facs mile, p. 11, s/f. 55 Ricardo Mart nez de la Torre. “El movimiento obrero en 1929”. Amauta No 19, p. 68.
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