Sara Beatriz Guardia 33 Tampoco existe ninguna representaci n femenina en el monumento ceremonial que ha suscitado mayor inter s por su iconografa, ubicado en el Cerro de Sechn del valle de Casma. Las cuatrocientas esculturas talladas en bloques de piedras rectangulares están colocadas en forma vertical formando un cuerpo único compuesto de personajes con atuendos ceremoniales que avanzan en dos columnas en direcciones opuestas, posible s mbolo m tico del origen del hombre. Cultura Chavín La cultura Chavn se desarroll entre 1200 y 600 a.C. en el Valle del Santa, en la altiplanicie septentrional del Perú. Es la primera civilizaci n con una notable influencia en las demás culturas del Antiguo Perú, considerada por Julio C. Tello como la cultura matriz de la Civilizaci n Andina. Alcanz su apogeo hacia 300 a.C., y se caracteriz por tener una organizaci n social jerarquizada, en la cual los guerreros y sacerdotes constituyeron la elite. Otras versiones se alan a Chav n como “un centro de peregrinaci n frecuentado por miles de fieles”21. Pero lo cierto es que con “Chavn, se da el maz, la arquitectura monumental, la cerámica elaborada, la agricultura establecida; se implanta el telar verdadero; se da la escultura y relieve en piedra en gran escala”22. En esta sociedad, no existieron representaciones femeninas mticas frente a la profusi n de dioses antropomorfos tallados en las paredes del Templo, y una complicada red de galeras y habitaciones rodeadas de gruesos muros con cabezas clavas en cuyo centro se encuentra el Lanz n, un dolo de granito que mide 4 metros por 53 centmetros que representa una deidad antropomorfa con el rostro de felino, las piernas y brazos humanos y los cabellos en forma de serpientes, mirando hacia el oriente como smbolo mediador entre el cielo y la tierra. Para Julio C. Tello, el jaguar era la divinidad más importante de Chavn de Huántar, representado en forma estilizada en una piedra rectangular donde aparece una deidad antropomorfa más conocida como la Estela de Raimondi, en homenaje al ge grafo italiano Antonio Raimondi. Mientras que según Luis Lumbreras, el “personaje representado en la Estela corresponde al igual que el del Lanz n, a una divinidad antropomorfa feminizada, de pie, 21 Alfred Metraux. Les Incas. Paris, 1983, p. 29. 22 Federico Kauffmann Doig. El Perú arqueológico. Lima: 1963, p. 72.
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