Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 292 ensoberbecidos, agraviando a todos sus predecesores y presumiendo de venir a pronunciar el hágase la luz del liberalismo peruano. (…) Vienen de innovadores sociol gicos y de policas o polizontes morales”, jueces crticos de una aristocracia colonial que sobrevive con sus prebendes y que profesa el principio que si “las blancas están buenas para mujeres leg timas, las negras y las mulatas sirven mejor para mancebas”18. Pero si para salvar a la sociedad es necesario sanear la poltica, darle un sentido moral y de coherencia, la salvaci n de las mujeres está estrechamente vinculada a la religi n que las oprime y mantiene en la ignorancia, porque si “algunos hombres respiran el aire sano del siglo XIX, casi todas las mujeres se asfixian en la atm sfera de la Edad media. La mujer, la parte sensible de la Humanidad, no pertenece a la parte pensadora: está en nuestros brazos, pero no en nuestro cerebro; siente, pero no piensa con nosotros”19. Para salvarlas – agrega González Prada - se requiere de la acci n en rgica de los hombres, reafirmando as el discurso patriarcal hegem nico del siglo XIX. A las mujeres hay que protegerlas, las mujeres lloran los hombres no: “Los h roes de los antiguos tiempos lloraban como ni os y mujeres”20; “Dejemos a Boabdil llorar como mujer, nosotros esperemos como hombres”21. Ardua tarea la de salvar a las mujeres cuando el pas viva bajo el dominio de gobiernos clericales gracias a cuya protecci n segua “creciendo la invasi n negra”, esa “remesa (de) clrigos, frailes y monjas” que llega permanentemente. ¿Qu es pues Lima sino, “un Mar Muerto en que iglesias y monasterios asoman como islotes sin agua ni vegetaci n”, donde “las matronas se hallan militarmente organizadas en hermandades, congregaciones o cofradas, bajo la direcci n (visible o invisible) de algún eclesiástico?”22. Para González Prada las mujeres s lo serán libres cuando dejen de pertenecer a las cofrad as religiosas que, fundadas con fines humanitarios sirven para consagrar las desigualdades sociales. “El Catolicismo, pregonando su amor a humildes y desheredados, inclina la cerviz ante soberbios 18 Manuel González Prada. “Nuestra aristocracia”. Ob. Cit., p. 290. 19 González Prada. Discurso en el Teatro Olimpo. Ob. Cit., p. 29. 20 González Prada. Discurso en el entierro de Luis Márquez. Ob. Cit., p. 34. 21 González Prada. Discurso en el Teatro Politeama (1888). Ob. Cit., p, 46. 22 González Prada. “Nuestros inmigrantes”. Ob. Cit., p. 308.
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