Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 277 emplearse en pagar parte “de la contribuci n correspondiente a los indgenas de San Jer nimo, Mito, Orcotuna, Concepci n, Cincos, Chupaca y Sicaya, pueblecitos inmediatos a la capital del cacicazgo14. Durante cuatro meses al a o do a Catalina resid a en su casa de San Jer nimo, y despu s “regresaba a Lima en una litera de plata y escoltada por trescientos indios”. Cuando muri a los 90 a os, “fue llorada por grandes y peque os”. Tambi n escribi con admiraci n de Santa Rosa en la tradici n “El rosal de Rosa”, que dedic a su hija Augusta. Relata que el jard n de la casa de don Gaspar Flores, y que las “rosas no crecan en el Perú; pues según dice Garcilaso en sus Comentarios Reales, los jazmines, mosquetas, clavelinas, azucenas y rosas, no eran conocidas antes de la conquista”15. Se ala que cuando en 1668 le presentaron al Papa Clemente IX el expediente para la beatificaci n de Rosa, expres cierta desconfianza, y murmur : “¿Santa? ¿Y lime a? ¡Hum, hum! Tanto dar a una lluvia de rosas”. Y de pronto perfumadas rosas cayeron sobre la mesa de Su Santidad. Tal fue su entusiasmo que en dos a os expidi , además de su beatificaci n el 12 de febrero de 1669, otros seis en su honor. “El último fue nombrándola patrona de Lima y del Perú, y reformando la constituci n de Urbano VIII para acelerar los trámites de canonizaci n, la que realiz su sucesor, Clemente X, en 1671, junto con la de San Francisco de Borja, duque de Ganda y general de los jesuitas. Santa Rosa fue canonizada a los cincuenta y cuatro a os de su fallecimiento”16. Ricardo Palma escribe tambi n sobre “La tradici n de la Saya y el Manto”. Indumentaria que brot “en Lima tan espontáneamente como los hongos en un jard n. (…) y me atrevo a afirmar que la saya y manto naci en 1560”. Palma se refiere a la prohibici n que decret el 11 de abril de 1601 el arzobispo Toribio de Mogrovejo, olvidando que en 1590, Teresa de Castro, esposa del virrey don Garc a Hurtado de Mendoza, marqu s de Ca ete, fue una de las primeras en vestir saya y manto. 14 Ib dem, p. 223. 15 Ib dem, p. 301. 16 Ib dem, p. 302.

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