Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 276 As mismo, las mujeres son descritas como las causantes del sufrimiento de los hombres. En “Los azulejos de San Francisco”, Alonso Godnez, natural de Guadalajara en Espa a, condenado a muerte por haber asesinado a Marta Villoslada se lamentaba: “¡Reniego de las mujeres y de los petardos que dan! La mejorcita corta un pelo en el aire. ¡Mal haya el bruto que se pirra por ellas!”11. De igual manera, figuran en “Sabio como Chavarr a”, y en “No juegues con p lvora”. Las mujeres de carácter fuerte son descritas en “Juana la Marimacho”, era pendenciera, jugaba a los datos y utilizaba el pu al para defenderse, montaba caballo y despu s se retiro convirti ndose en carnicera. En la tradici n “Las brujas de Ica”, Ricardo Palma se ala que hab a varias brujas. Mama Justa diestra en preparar filtros amorosos. Manonga L vano que ejerc a el oficio de comadrona, y a Dominguita una anciana, encorvada por los a os que usaba un turbante en la cabeza. Pero la más famosa bruja, era Melchorita Zugaray, hechicera de Cachiche12. Estas no son las únicas mujeres de las que escribe Ricardo Palma. Le dedic dos tradiciones a La Perricholi: “Pues bonita soy yo, La Castellanos!” y “Genialidades de la Perricholi”, en la segunda. En la primera, nos dice que Mica Villegas, “era una actriz del teatro de Lima, quebradero de cabeza del excelent simo se or virrey de estos reinos del Perú” quien “por su correcci n en eso de pronunciar la lengua de Castilla, apostrofaba en los ratos de enojo llamándola Perricholi”13. En “Genialidades de la Perricholi”, relata que era hija de padres pobres, que naci en Huánuco y que de ni a su madre la trajo a Lima donde no recibi ninguna educaci n. Pero estaba dotada de una gran memoria que le permita recitar romances y escenas c micas. Además, tocaba el arpa y cantaba al compás de la guitarra canciones de moda. Palma, se ala que la Perricholi no fue una belleza. En cambio, en “Los tesoros de Catalina Huanca”, describe con admiraci n a esta mujer “de gran devoci n y caridad”. Pose a una inmensa riqueza que don en miles de azulejos y maderas a la iglesia de San Francisco. Y, conjuntamente con el arzobispo Loayza y el obispo de la Plata fray Domingo de Santo Tomás, edific el convento de Santa Ana, donde en una sala está su retrato. As mismo, cre una fundaci n cuyo producto deba 11 Ib dem, p. 155 12 Ib dem, p. 293 13 Ib dem, p. 14.

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