Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 278 Probablemente el intento de prohibici n se deba a que según Palma, “las tapadas, en Espa a y en todas las capitales de virreinato americano, la mantilla y el rebocillo eran los encubridores del coqueteo. Para la tapada lime a lo fue el manto negro de sarga o de borloncillo, no del todo desprovisto de gracia. La llamada saya de tiritas era una curiosa extravagancia”17. La educaci n de las mujeres En varias tradiciones, Ricardo Palma se refiere a la educaci n de las mujeres. En “Mujer y tigre”, relata que la se orita era en los a os de 1601, “un fresco y codiciable pimpollo de diez y seis primaveras”. Su padre, que ten a una gran fortuna muri dejando a su heredera, do a Sebastiana bajo la tutela de D. Blas Medina. Aqu Palma hace un interesante comentario sobre el matrimonio y la educaci n de las mujeres, al destacar que el tutor resolvi no permitir que la joven conozca a ningún hombre a fin de “guardar a la ni a como tesoro en arca de avaro”. “La educaci n de la mujer de calidad, se reduca a leer lo bastante para imponerse de la vida del santo del d a, escribir no muy de corrido lo suficiente para hacer el apunte del lavado, y tocar el arpa, con más o menos primor, lo preciso para lucir su habilidad en una misa de aguinaldo. Esto, un mucho de repetir de coro trisagios y novenas, un poco de condimentar dulces y ensaladas y un nada de trato de gentes, y pare usted de contar, fue la educaci n de la millonaria y bella damisela”18. En “El divorcio de la condesita”, vuelve a referirse a la educaci n de las mujeres en los mismos t rminos: “La educaci n que se daba a las ni as era por demás extravagante. Un poco de costura, un algo de lavado, un mucho de cocina y un nada de trato de gentes. Tal cual viejo, amigo ntimo de los padres, y el reverendo confesor de la familia, eran los únicos varones a quienes las chicas ve an con frecuencia. A muchas no se las ense aba a leer para que no aprendiesen en libros prohibidos cosas pecaminosas, y a la que alcanzaba a decorar el Año Cristiano no se lo permita hacer sobre el 17 Ib dem, p. 430. 18 Ricardo Palma. Tradiciones Peruanas. Lima. Imprenta Torres Aguirre S.A, 1951, p. 20.

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