Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 255 Son ellas los personajes protag nicos del relato, las que se erigen en defensoras de la justicia transgrediendo el discurso patriarcal hegem nico de fines del siglo XIX donde las mujeres aparecen indefensas. Son ellas las que constituyen las claves de la relaci n entre mujeres y hombres, entre indios y blancos; y son las que dan el primer paso al confiar y pedir ayuda a otras mujeres y a hombres que consideran sus aliados. Son las hero nas, como concibe George Lukács en la novela decimon nica basada en un h roe y su relaci n problemática con la sociedad. Porque es Lucia Marn quien ante las injusticias desaf a a las autoridades locales del pueblo, y la que produce el cambio; y es Marcela Yupanqui la que contraviniendo las reglas establecidas busca apoyo en Lucia. Las otras mujeres que aparecen en el relato cumplen funciones menores como Martina Chambi, decidida a lograr la liberaci n de su marido preso, confiando en su compadre Escobedo que a diferencia de Luca, le ofrece su apoyo a cambio de cuatro vacas. Cuando Martina relata lo ocurrido a Isidro ste se percata que no tiene salvaci n pues Escobedo los ha estafado. Sin embargo, Martina insiste en guardar la esperanza, aunque finalmente su esposo es liberado por Luc a y Fernando Mar n. Mientras, que otra mujer, Petronila, esposa del gobernador y madre de Manuel, se salva de la violencia gracias a su naturaleza bondadosa que le permite mantener cercana con los Marn pero sin intervenir. Sufre en silencio con la esperanza de ser redimida por su hijo, que está enamorado de Margarita Yupanqui, amor imposible porque pronto se descubre que Margarita y Manuel, son hermanos, son aves sin nido, hijos del párroco de Killac, que abus sexualmente de Marcela y Petronila. Ante la dramática situaci n, Fernando y Luc a Marín deciden adoptar a Margarita y Rosal a Yupanqui y regresar a Lima donde las educarán en los mejores colegios. En un ensayo sobre el vnculo entre novela y modernidad, Antonio Cornejo Polar lee en Aves sin nido una alegora donde la familia es la metonimia de la naci n. Los Mar n representan a los blancos buenos que se erigen en defensores de los indios oprimidos, llegando incluso a adoptar a sus hijas. Sin embargo, en esta lectura subyace un “significado turbador: la salvaci n del indio depende de su conversi n en otro, en criollo. Metáfora integradora, por consiguiente, la adopci n de Margarita y Rosala expresa el deseo de una naci n homog nea, abarcadora de la disidencia indgena a trav s de la educaci n aculturadora de sus miembros, obviamente considerados como menores de edad”32. 32 Antonio Cornejo Polar. Escribir en el aire. Ensayo sobre la heterogeneidad socio cultural en las literaturas andinas. Lima, 1994, p. 133.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx