Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 254 “Como tú no eres de aqu , niñay, no sabes los martirios que pasamos con el cobrador, el cacique y el tata cura, ¡ay!, ¡ay! ¿Por qu no nos llev la Peste a todos nosotros, que ya dormir amos en la tierra?” – llora Marcela Yupanqui”29 Indignada, Luca exclama: “Hoy mismo hablar con el gobernador y con el cura, y tal vez ma ana quedarás contenta”, y agrega despidiendo a Marcela: “Anda ahora a cuidar de tus hijas, y cuando vuelva Juan tranquilzalo, cuntale que has hablado conmigo, y dile que venga a verme”. Poco despu s y ante la ausencia de su esposo, Lucia tom la decisi n de salir de su casa y presentarse ante el gobernador: “¡Triste realidad, se ores! ¡Y bien!, vengo a persuadirme de que el vil inter s ha desecado tambi n las más hermosas flores del sentimiento de humanidad en estas comarcas, donde cre hallar familias patriarcales con clamor de hermano a hermano. Nada hemos dicho; y la familia del indio Juan no solicitará nunca ni vuestros favores ni vuestro amparo. Al decir estas últimas palabras con calor, los hermosos ojos de Luca se fijaron, con la mirada del que da una orden, en la mampara de la puerta”30. La intervenci n de Lucia genera una fuerte reacci n en las autoridades. Pronto la peque a hija de los Yupanqui es secuestrada por el cobrador, ante lo cual Fernando y Luc a Mar n pagan la deuda al cura para intentar solucionar el problema. Pero ya en ese momento, todos coinciden en que es necesario: “botar de aqu a todo forastero que venga sin deseos de apoyar nuestras costumbres; porque nosotros, francamente, somos hijos del pueblo...”31. Los poderosos, al mando del párroco y el gobernador asaltan la casa de Fernando y Luc a Mar n y en el enfrentamiento mueren Juan y Marcela Yupanqui dejando hu rfanas a sus dos hijas, Margarita y Rosal a. El intento de negociar más allá del espacio privado y dom stico, desencadena la violencia y el enfrentamiento entre los poderosos y los indios, focalizado en la figura de dos mujeres, la buena y culta Lucia Mar n y Marcela Yupanqui. 29 Ib dem, p. 8 30 Ib dem, p. 13. 31 Ib dem, p. 23.
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