Sara Beatriz Guardia 243 de la República. Se enfrent al caudillismo y a la Iglesia por lo que fue excomulgado. Naci en Tacna, y cuando se traslad a Lima se produjo un profundo cambio en su vida. Él mismo lo dice cuando declara que su “esp ritu recorr a otros espacios: dej en libertad mi raz n, este inapreciable don de Dios, pens y vi, medit , me desenga , y no quise apagar la luz que a muchos servir a”7. Intervino en el debate del Congreso Constituyente de 1827, y le otorg a la educaci n un rol decisivo en la formaci n de las naciones. “Educar a los hombres, escribe, es formarlos con arreglo a su naturaleza, y a los fines de la sociedad. Menos habr a que hacer, si el sistema de educaci n se encargara de los hombres desde su principio, y no tuviera que destruir los males efectos de una educaci n anterior”8. Fue uno de los primeros en defender el derecho de las mujeres a la educaci n, expresado en su ensayo, Importancia de la educación del bello sexo9, publicado en 1858. Aunque aporta una visi n distinta de la mujer y crtica el tratamiento que se le haba dado a trav s de la historia, sostuvo que era necesario que se la mantuviera sometida al marido, a fin de protegerla de los cl rigos inescrupulosos. En este sentido, la imagen que tuvo de la mujer fue la de un ser d bil que requiere ser cuidado. “Por lo tanto, la preocupaci n de Vigil no es tanto sacudir la dependencia de la mujer, sino más bien a quienes les corresponde la direcci n de su conciencia”10. Tuvo el coraje de enfrentarse a la iglesia censurando la amonestaci n del Papa Inocencio III en el Concilio de Letrán cuando sentenci : “Guardaos de la mujer: siempre la preceden la pasi n y la petulancia; siempre la acompa an el hedor y la inmundicia; siempre la siguen el dolor y la penitencia. Es un enemigo familiar que no se logra ahuyentar sino fugando, huyendo de ella”. Esta manera de manejarse, esta prescindencia especulativa de los hombres al tratar a la mujer – se ala González Vigil - supone un grado intolerable de arrogancia, pues la miran como una parte muy subalterna, y muy dependiente de la especie humana”11. 7 Francisco de Paula González Vigil. Educación y sociedad. Lima, 1973, p. 12. 8 Ib dem, pp. 53-54. 9 La Importancia de la educación del bello sexo, se public en El Constitucional, Lima 15-30 junio, y 2-11 julio de 1858. Despu s en El Correo del Perú N° IX. 2 marzo - 8 de junio, 1872. 10 Francisco de Paula González Vigil. Importancia de la Educación del bello sexo. Lima, 1976, p. 40. 11 Ib dem, 41-42.
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