Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 220 solicitando reconocimiento a Manuela Sáez por su valor en la Batalla de Jun n y en la Batalla de Ayacucho. “Ayacucho, Frente de Batalla, diciembre 10 de 1824. A su Excelencia El Libertador de Colombia, Simn Bolvar: Se ha destacado particularmente Do a Manuela Sáenz por su valent a; incorporándose desde el primer momento a la divisi n de Húsares y luego a la de Vencedores, organizando y proporcionando el avituallamiento de las tropas, atendiendo a los soldados heridos, bati ndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos; rescatando a los heridos. La Providencia nos ha favorecido demasiadamente en estos combates. Do a Manuela merece un homenaje en particular por su conducta; por lo que ruego a Su Excelencia le otorgue el grado de Coronel del Ej rcito colombiano18. El 17 de diciembre de 1830, cuando Manuela Sáenz se diriga a Santa Marta para reunirse con Sim n Bolvar recibi carta de Louis Perú de Lacroix, auxiliar del general, anunciándole su muerte. Poco despu s se traslad a Bogotá, enfrentando los ataques y el desprecio contra “la Sáenz”, que concluyeron el d a de Corpus Christi con la quema de dos mu ecos que personificaban a Manuela y a Bol var. Entonces, las mujeres se volcaron a las calles a manifestarle su apoyo. Posteriormente, cuando el general Francisco de Paula Santander (17921840) fue elegido Presidente de Colombia, el 1 de enero de 1834 firm el decreto que la desterr definitivamente. Maxwell Hyslop, comerciante ingl s amigo de Bolvar, la acogi en Kingston (Jamaica) durante un a o hasta que recibi el salvoconducto que le permita ingresar a Ecuador, otorgado por el presidente Juan Jos Flores. Sin embargo, en octubre de 1835, Flores perdi el poder, y Manuela Sáenz tuvo que trasladarse a Guayaquil, donde poco despu s fue expulsada por el gobierno de Vicente Roca-Fuerte. Entonces se dirigi al Perú, acompa ada de Jonatás, y se instal en Paita, un peque o puerto en medio del desierto de la costa norte peruana. Ten a 38 a os cuando lleg a Paita en 1835, y all permaneci hasta el 23 de noviembre de 1856. Durante estos a os con Jonatás administraron una peque a tienda en su casa en cuya puerta se pod a leer: Tobbaco. English spoken. 18 Carlos lvarez Saá. Manuela, sus diarios perdidos y otros papeles. Quito, 1994, p. 85.

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