Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 219 equipado ej rcito espa ol. Vencidos los patriotas, los espa oles encontraron en el cerro: “...un mont n de muertos, ca ones de esta o desmontados, medio fundidos, y, sentada en la cure a de uno de ellos, teniendo a dos ni os exánimes a sus pies, una anciana ciega. ¡De rodillas, vamos a ver como rezan las brujas!, dijo uno de los soldados apuntando el fusil. La anciana dirigi de aquel lado sus ojos sin luz, recogi en el hueco de su mano la sangre que brotaba de su pecho y la arroj a la cara del soldado antes de recibir la gracia que la amenazaba”15. Otra importante combatiente del Alto Perú fue Juana Azurduy, que con su esposo, Manuel Ascencio Padilla, fundaron un movimiento que se alz en armas contra el dominio espa ol. Durante los a os de lucha perdi a sus cuatro hijos, y cuando muri Ascencio Padilla, logr reagrupar a sus hombres y orden atacar el poblado donde ella misma recuper el cuerpo de su esposo. Continu luchando junto al general Belgrado, quien la ascendi al grado de coronela. Tambi n destacan las figuras de Josefa Ortiz de Domnguez, Leona Vicario y Carmen Serdán, representantes de tres movimientos que forjaron la independencia de M xico16. Y, Rosa Campusano, que lleg a Lima procedente de Guayaquil, y desde el primer momento expres su apoyo a los patriotas. As mismo, Manuela Sáenz que desde muy joven tuvo presencia en el movimiento por la independencia rompiendo “en su Quito natal con todos los cánones que obligaban al sometimiento de las mujeres a las disposiciones patriarcales”17. No en vano presagi : “Mi pas es el continente de Am rica. He nacido bajo la l nea del Ecuador”. Fue condecorada con la Orden del Sol, el 11 de enero de 1822 por el General San Martn en reconocimiento a su valor. Posteriormente, tuvo una destaca participaci n en la Batalla de Jun n en 1824, cuando recorri a caballo la agreste cordillera andina con Sim n Bol var. Luego prosigui la campa a con el general Antonio Jos de Sucre, quien le escribe a Bol var 15 Nataniel Aguirre. Juan de la Rosa. Memorias del último soldado de la independencia. Cochabamba, 1959, p. 254. 16 La participación política de la mujer en México. M xico, 1984. 17 Judith Nieto L pez. De Literatura e Historia: Manuela Sáenz entre el Discurso del Amor y el Discurso del Otro. Colombia, 2006, p. 32.

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